Jueves 23 de Mayo de 2019
El demonio de Playa Ancha

Este caso me fue narrado por una persona que conozco muy bien, la que mantendré en anonimato, por ende es un relato real y me consta su veracidad. De hecho, al momento de contármelo me impactó la mirada perturbada y aterrada de la persona que vivió esta experiencia.
 Hace muchos años, alrededor de 22, él junto a unos amigos en su auto después de una fiesta en Valparaíso recorrieron la costanera de la ciudad y fueron subiendo por un cerro llamado Playa Ancha, que se caracteriza por mantener casas y un ambiente del siglo XIX y principios del XX, es decir, se siente una belleza perturbadora y un tanto victoriana en las casas. Ellos subieron a un lugar bien alto de ese cerro y se estacionaron. Comenzaron a conversar sobre cosas diversas, chistes, anécdotas, esperando el amanecer. Según recuerdo, este evento sucedió después de las 3 de la mañana.
 Ellos estaban estacionados cerca de unos árboles del sector que en ese momento se veían negros debido a la poca luminosidad del lugar, la calle estaba en penumbras junto a un extraño silencio que se interrumpía por el murmullo del follaje en movimiento y el viento. Debo aclarar que esta zona se caracteriza por ser muy ventosa. Pasado el tiempo, en un momento el conductor quien me relató la historia, dice que miró los árboles ubicados a unos 10 metros de distancia aproximadamente ya que sintió algo extraño. Revisó con su mirada las copas de los árboles muy oscuros que hacían un contraste con el cielo nocturno que comenzaba a aclarar. Con pánico y extrañeza se fijó que en una de las copas de los árboles algo se movió, miró con detenimiento la figura que tendría el tamaño de un orangután, ésta se movió y lo miró y se dio cuenta que tenía unos ojos brillantes penetrantes y rojos que lo miraron de manera, según él, maligna. Él quedó congelado y comenzó a transpirar frío, se lo comentó a sus amistades que también vieron esta entidad y todos entraron en pánico sintiendo un gran horror por el tamaño de la entidad y su mirada demoniaca, no se atrevieron a salir del auto a corroborar lo que estaban mirando. La figura siguió fija observándolos como una gárgola de catedral gótica, tomó una actitud felina de ataque y en ese momento ellos decidieron salir del lugar disparados, encendieron el auto, el cual no arrancaba, lo intentaron desesperadamente hasta que lo lograron. Salieron con gran estruendo del lugar gritando histéricos y a toda velocidad bajando por el cerro que tiene muchas curvas y se alejaron tratando de dejar atrás la imagen de esos ojos horrorosos.
Hasta el día de hoy él no se explica qué fue lo que vio. No se lo contó a nadie durante mucho tiempo, al parecer entre ellos hicieron un pacto de silencio, sin embargo, quiso contármelo ya que yo sí tengo una apertura frente a esos temas y no me burlaría de él, por el contrario, escucharía con detenimiento y trataría de encontrarle un sentido o explicación a la experiencia terrible que tuvo.

 Vicente Kuntur
Investigador y escritor de lo oculto.
vicentekuntur@gmail.com


 
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