Lunes 12 de Agosto de 2019
CARRETAS Y BUEYES

¿Qué opinarían si un proyecto inmobiliario construyera primero el edificio “a ojo” y posteriormente  se hicieran los planos de arquitectura, de cálculos, de instalaciones y otro? Desde luego, la municipalidad no otorgaría los permisos, ni tampoco los ministerios intervinientes. Los medios lo denunciarían como una acción temerosa por poner la carreta delante de los bueyes.
Eso es exactamente lo que está ocurriendo con el proyecto de reforma previsional en discusión. Si bien el ejecutivo trató de que los bueyes fueran adelante, el parlamento se las ingenió para colocarlos atrás de la carreta. No es una lucha ideológica sino simplemente una demostración de poder de la oposición, sin importarle el interés ciudadano. Una cacería de probables votos.
Durante el gobierno de la concertación se designó una comisión, presidida por David Bravo junto a un grupo de destacados profesionales quienes entregaron a Bachelet un exhaustivo análisis con las correspondientes recomendaciones consensuadas. Se presentó un proyecto al congreso que lo deformó introduciendo regulaciones y burocracia, caro e innecesarias, pero no sobrevivió porque se aproximaba la batalla presidencia. El país tendría que esperar.
El problema principal, como bien lo planteaba el informe Bravo, es que, desde que se dictó el DL3.500 en 1981, nadie, ni el ejecutivo, ni la academia, ni los políticos se preocuparon de examinar la información demográfica de Chile. Uno de las características más importantes es el aumento de la esperanza de vida de 69 años en 1981 a 80 al presente, de modo que, la tasa de capitalización individual del 10%, junto con una edad recomendada para pensionarse a partir de los 60 años para la mujer y 65 para los hombres, después de 40 años laborales más la alta rentabilidad de los fondos de pensiones, 7 a 8 %anual hasta el presente, debería haber sido suficiente para generar una pensión durante cinco a diez años del orden del 80 % del último año activo (tasa de reemplazo). Así, los pensionados actuales que cotizaron en los últimos 40 años o más, no están gozando con pensiones inferiores a ese 80 % porque ahora sobreviven 10 a 15 años no 5 como era en 1981.
El aumento de 10 años en la esperanza de vida y que será de 20 años en el 2040 hacen imposible pensiones como se la estimó en 1980, aun con la alta rentabilidad obtenida, a pesar de la reconocida gestión de parte de las Administradoras como lo indica la propia superintendencia del sector. Hoy estos pensionados suman 1,7 millones de personas a las que se van agregando a razón de 12.000 personas por mes.
No se comprende el silencio generalizado, en particular de la academia, las instituciones especializadas internacionales en particular de quienes tienen los suficientes conocimientos de demografía para alertar a los gobernantes sobre los cambios que había que introducir y el grito inexperto de No + AFP ha hipnotizado a la oposición, dando como un hecho incontrovertible que los gestores son una tropa de ladrones. La oposición cree en el sistema estatal de reparto, inviable para los próximos 30, 40 50 años y que ya ha hecho crisis en el mundo desarrollado.
No son los gestores, tampoco es la comisión que cobran, menor a la de los fondos mutuos, fondos de inversión, depósitos de ahorro y otros. La realidad es la longevidad de la tercera edad, los años laborales previos y la tasa de cotización. Hay un primer parámetro inamovible. La vida laboral se inicia entre los 15 y 18 años, pero no se ha definido cuántos deberían ser los años laborales, por lo tanto la edad para jubilar, suponiendo que un simple aumento de la tasa de cotización al 14 % detendrá el proceso demográfico. El único dato incierto es durante cuántos años sobrevivirá el actual pensionado. Las proyecciones demográficas indican 20 a 30 años. Una simple planilla exel permite, a partir de las definiciones indicadas simular el perfil del futuro pensionado y estimar a cuánto ascenderá la pensión compararla con el ingreso a la edad de pensionarse. ¿Sabrán los parlamentarios qué es una planilla Exel?
Independiente de ello, hay hechos a los que debe buscarse una solución regulatoria. La obligatoriedad de cotizar de los independientes, sean pequeños o microempresarios o independientes laborales que emiten boletas de honorarios. También se pueden resolver las lagunas, en parte derivada de los independientes, pero también de quienes por diversos motivos han debido circunstancialmente pasar períodos fuera del mercado laboral. Los seguros pueden ayudan, pero se debe tender claro a cuánto ascendería la prima. Los seguros no son maná que cae del cielo.
También es posible establecer beneficios en favor de las personas económicamente de bajos niveles de ingresos. El DL 3.500 así lo previó y estableció la garantía de una pensión mínima la que diversos gobiernos les ha cambiado de nombre, pero sin crear un eficiente sistema asistencial.
El resto es música. De ahí que se culpe al parlamento poner la carreta delante de los bueyes. No creo que los parlamentarios sean un grupo de 200 analfabetos. Mas bien, hay un deseo socialista que someter a las personas a los designios burocráticos del estado, como si pudieran determinar, sus ingresos y su esperanza de vida. Peor aún, hay otra variable ahora relevante: el índice de dependencia, (porcentaje de población de la tercera edad con relación a la población laboral), que Ha ido creciendo sostenidamente debido al aumento de la esperanza de vida. Así, el sistema de reparto se irá convirtiendo en una mayor y gravosa carga para la población laboral que deberá financiar la vejez de la creciente población pasiva.
Los bueyes (CASS, AAF en lugar de AFP, Sistema de reparto) ni por milagro podrán sustituir la edad, años laborales, niveles de remuneraciones, años de sobrevivencia. Poner la carreta delante de los bueyes es como trasladar a la tierra el infierno del infinito. ¿Lo entenderá el parlamento?
Por otra parte, toda este equivocado debate no ha permitido resolver otras irregularidades como la devolución del fisco del crédito de primera categoría a que tienen derechos los inversionistas (cuentas individuales de los cotizantes) a los que se abonan los dividendos de las acciones cuyo impuesto de renta ya había sido pagado por la empresa. El fisco siempre se ha hecho el loco al respecto por platas que hoy suman miles de millones de dólares.
De igual modo, nadie sabe que hacer con el encaje (1 % del fondo) que es un pasivo de la administradora para cubrir rentabilidades inferiores a los demás fondos de pensiones. Ese pasivo no se ha utilizado porque las rentabilidades de cada fondo son similares debido a las normas sobre diversificación dictadas por el Banco Central y por el llamado “efecto manada”, todas invierten en instrumentos semejantes. Al presente más de US $ 2.100 millones empozados, sin mayor destino, por lo que transcurrido un plazo prudente, debería ser abonado a las cuentas individuales. ¿Saben de eso los parlamentarios No+AFP?
En lugar de dedicarse a mejorar el actual sistema, por lo menos hasta esta semana el parlamente se ha dedicado a alimentar los bueyes detrás de la carreta:
Se creará una nueva burocracia semi estatal con nombres rimbombantes: Consejo Administrador de Seguros Sociales (CASS), los Agentes de Inversiones del Ahorro Previsional Adicional (AIAPA, no confundir con YAPA) y otras empapeladoras que nada tienen que ver con las causas reales: la demografía y el mercado laboral.

Javier Fuenzalida


 
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