Miércoles 6 de Noviembre de 2019
Cierre del año escolar: una decisión en muchos casos necesaria

La Municipalidad de Santiago tomó la decisión de cerrar el año escolar en dos de sus establecimientos: Instituto Nacional e Internado Nacional Barros Arana; con el propósito de resguardar la seguridad de ambas comunidades educativas. A lo anterior, se suma que el Consejo de Rectores (CRUCH) postergó la PSU para los días 2 y 3 de diciembre. Algunos podrán señalar que es una decisión precipitada, otros dirán que fue lo correcto frente a la crisis social que atraviesa nuestro país. Sin embargo, ¿esto podría perjudicar a los estudiantes en asuntos como la PSU?, ¿se darán los contenidos por pasados? Estas son interrogantes que estudiantes y apoderados podrían estar haciéndose.
Necesitamosmirar las cosas con mayor flexibilidad, más aún cuando de educación se trata. Todos sabemos que la PSU, mientras siga siendo el examen que ‘abre la puerta’ a las universidades chilenas, responderá a contenidos y habilidades que tuvieron que ser revisadas en las asignaturas que evalúa. Vivimos un momento histórico de cambio que abre la puerta a evaluar este instrumento estandarizado de evaluación en nuestro país. ¿por qué no contemplar una evaluación que esté a cargo de las mismas carreras que son impartidas por las universidades?, es decir, una evaluación en que la consigna no sea un ‘puntaje’, sino que, observar asuntos como: interés por el estudiar la carrera, habilidades sociales, contenidos propios de la carrera que él o la estudiante decidan estudiar.
Los colegios pueden desarrollar en sus estudiantes la noción de ‘trabajo autónomo’, es decir, aquellas horas que el propio alumno posee para estudiar e investigar bajo la guía de sus profesores de asignaturas. Esta metodología de trabajo, pretende potenciar que no todo lo que se aprende es de exclusiva responsabilidad del o la profesora, también debe haber una concientización por aprender de forma independiente. Los colegios que han decidido que los objetivos de aprendizaje no abordados, serán afrontados en el mes de marzo del 2020, tienen toda la libertad para organizar sus respectivas unidades de aprendizaje. En educación, lo que debe valer es que los alumnos y alumnas, aprendan a su debido tiempo, y respetando los estilos de aprendizaje de cada uno.
Abrámonos a la ‘emergencia’ de flexibilizar las decisiones que se toman en la educación chilena. Nuestros estudiantes son capaces de adecuarse a las vicisitudes del siglo XXI, solo hace falta que los profesores rompamos con los paradigmas establecidos y que en gran parte de los casos, nos obligan a cumplir.  

Carlos Guajardo
Académico Facultad de Educación, U.Central


 
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