Sábado 11 de Enero de 2020
El Metro como centro de operaciones de un estallido social

El Metro de Santiago, la red de transporte más importante que cubre nuestra capital, representó el primer símbolo de un estallido social cuyo mayor revuelo se alcanzó el 18 de octubre pasado con la destrucción e intentos incendiarios de la mayoría de las estaciones y que, en consecuencia, abrió los flancos de desahogo más profundos de una ciudadanía insatisfecha por sus históricas demandas.
Si bien, la causa puntual fue el alza en la tarifa que generó la reacción de estudiantes secundarios con evasiones masivas del pasaje; lo que siguió después, fue un efecto expansivo de disturbios, marchas y protestas ya no en contra del costo del transporte, sino de una democracia en crisis bajo un sistema que no hace sentido a una mayoría de la población.
Ante esto nos cabe la pregunta: ¿por qué el Metro habrá sido el primer bastión atacado en esta revolución?
Cuando se interrumpe la red de transporte público, está demostrado que el impacto que sufren las metrópolis en cualquier parte del globo es realmente importante; en el caso de Santiago, el caos comenzó con el cierre de estaciones y luego con el ataque e incendio de varias de ellas en un hecho inédito en la historia de Metro.
Entre el 18 y 19 de octubre, más de un 50% del total de la red, resultó con daños, 18 estaciones incendiadas y 9 totalmente inutilizables. Luego de dos meses, ha habido un lento proceso de recuperación de las líneas férreas y de la mayoría de las estaciones, no obstante, el sistema aún no se ha rehabilitado del todo y lo que ha prevalecido es la irregularidad de un servicio que ya no tiene horarios fijos.
Un cambio extremadamente brusco para los usuarios. Por muchos años el Metro de Santiago fue símbolo de estabilidad y progreso, referente de transporte a nivel mundial, que perdió cierto prestigio con su adhesión al sistema interconectado del ‘Transantiago’, pero pese a ello fue ganando en rentabilidad social, beneficiando a las comunas más densas y de bajos recursos que realmente requerían del servicio.
Hoy el escenario es muy distinto, y más allá de los actos que provocaron el colapso del sistema, Metro denotó una evidente carencia de alternativas para suplir su funcionamiento en la ciudad. De hecho, se requieren condiciones que hoy no están, como áreas de estacionamientos de buses asociados a cada estación, para no interferir con el resto de la red vial.
En ciudades como Londres o Nueva York, es común ver estaciones cerradas o interrumpidas, ya sea por mantención o logísticas operacionales que requieren desconexión de la red. En estos casos se proveen buses de acercamiento que intentan recomponer en superficie la herida que ha dejado el Metro a nivel subterráneo o en viaducto.
Es ese el tipo de medidas que requiere nuestra ciudad con urgencia antes de pensar en cualquier proyección de nuevas estaciones o trazados de líneas que sin un conjunto de medidas que cautelen un mínimo funcionamiento, seguirán colapsando.

Francisco Azagra
Académico Escuela de Arquitectura y Paisaje, U.Central


 
  El Problema no es la PSU
  ERNC para 2020
  Firman primer convenio de millonaria inversión para mejora de infraestructura de jardines infantiles VTF
  Más de 800 millones de pesos en equipamiento recibe el Hospital Dr. Eduardo Pereira de Valparaíso
  Más de 160 agricultores de la región se capacitan gracias a convenio entre INDAP y el SENCE
  Autoridades se reúnen con presidente de la Asociación de Municipalidades de la Quinta Región para trabajar proyecto de apoyo a los sistemas de agua potable rural.
  Instruyen evitar hospitalización de pacientes de isapres o particulares en el hospital Claudio Vicuña
  DISTANCIADOS
  Estallido social y arquitectura
  ¿Es recomendable estudiar o reforzar contenidos en vacaciones?
  Yo te respeto y discriminación
Diario Proa Regional
Autenticamente Sanantonino
 
  border=0