Ojo con la envidia
Absolutamente todos, alguna vez en nuestras vidas hemos sentido envidia por algo o alguien, algunos con menor o mayor intensidad, dependiendo de muchos factores socio culturales como el nefasto consumismo contemporáneo y los valores morales en nuestra formación familiar y educacional ; es una sensación humana, que algunos con el tiempo la hemos encasillamos, transformándola en admiración o frialdad por lo que poseen los demás.
La envidia es el sentimiento de frustración o enojo que sienten las personas por lo que no tienen o que les gustaría tener para sí y lo que poseen otros. Es un sentir que engloba lo emotivo; los afectos y de los sentimientos paralelamente y que han estado presentes en el hombre desde el principio de la humanidad manchado y dañando con su veneno lento el alma y la mente de la raza humana, con rencores y resentimientos que nos han llevado a cometer innumerables errores y horrores en nuestra historia como especie.
En ocasiones es desilusionante ver a mujeres y hombres supuestamente maduras, miembros de familias estables y unidas; gentes con criterio y educadas, con una buena fuente laboral, con solvencia económica y una abundancia que no logran visualizar, que sean seres humanos con un altísimo deseo por tener y añorar lo que poseen los demás. Este sentir, lo he percibido en un altísimo porcentaje de personas y en algunos es bastante notorio; se les nota incluso en su anatomía, les cuesta tragar saliva, se les colorea o descolora la cara más de la cuenta, cuando ven o se enteran y escuchan los logros de otras personas, es muy notorio su comportamiento, ellos siempre minimizan y tratan de eclipsar los logros de los demás; sus filtros no funcionan para nada y se descomponen apareciendo el dañino celo por tus logros, habilidades y dones.
Generalmente, estos personajes se burlan y te critican en tu ausencia; te hacen quedar mal con los demás, inventando o sacando de contexto situaciones puntuales que te involucran, celebran tus fallas a tus espaldas, son hipócritas y amigos de los falsos halagos; son de temer; usan muchas veces las comparaciones confrontacionales en todo orden de cosas.
Hay que saber marcar distancia sutilmente con estos personajes, ya que muchos tendrán ese veneno de por vida producto de su resentimiento y el rencor que han acumulado a través de los años. Aprendamos a no caer en su juego cuando te muerdan, a ser humildes, armoniosos y tolerantes; a reconocer también cortésmente sus logros y a no criticar en demasía y en público sus equivocaciones. Es importante saber que existen buenos antídotos para las mordeduras de esas bocas letales con su dañino veneno y para esos hocicos con sus bípedas lenguas y filosos colmillos jeringados, que nos inyectan su ponzoñosa toxina cianurica, provocándonos graves trastornos emocionales. Imprégnate con el bálsamo de la neutralidad, de tu fe, del carácter y la templanza, que te resbale ese sentir, que no te afecte en demasía; aprendiendo a controlar tus emociones; teniendo claro que este flagelante hábito es una conducta humana muy habitual y aún más dañina para el que experimenta.
Aprende a no criticar demasiado a estos celosos y egoístas personajes, ya que todos poseemos la envidia con tal; con distintas demostraciones y niveles, por eso: OJO CON LA ENVIDIA .Acorázate con la conformidad y con el sano y sincero reconocimiento.
HUBERZZA.











