Entrevista a Juan Cáceres, director de la película Kaye

El cineasta de la provincia, quien además filmó en la zona su nueva cinta, que también fue escrita por él, habló sobre su proceso de creación, trabajo con los jóvenes actores, la importancia de llegar a un público juvenil y realzar al cine chileno.
Kaye, película que llega a salas comerciales y alternativas el 23 de octubre, cuenta la historia de Yeka, una niña de 12 años cuya vida se quiebra tras la trágica muerte de su mejor amiga.  Esta fue filmada en  Villa Las Loicas, parte de la megatoma que atraviesa los cerros de Cartagena y San Antonio, teniendo a la cabeza al director y guionista  Juan Cáceres, quien conversó con Diario Proa sobre su experiencia y proceso de creación.
¿Qué es lo que te motiva como escritor y director, a hacer esta película?
Yo pertenezco a una generación de cineastas que nos hemos puesto quizás una misión, que es intentar hacer películas que resuenen en la audiencia chilena, en un país que lamentablemente no ve cine chileno; si vamos a la estadística, en un buen año un 2% de los tickets totales que se venden en el país van para el cine chileno, lo cual es poquísimo, lo cual tiene igual un poco en crisis a la industria. Entonces cuando empecé a notar el boom de la música urbana, pensé que era un tema muy interesante de abordar y desde ahí surgió la motivación inicial, que luego se mezcla con otros temas, quizás más relacionados al lugar donde vivo, a otras cosas que fui descubriendo en la investigación de la película. Pero básicamente mi idea era hacer una película que hablara un poco del fenómeno de la música urbana y que pudiese eventualmente ser del interés, en este caso, de jóvenes que escuchan la música urbana, pero también personas de todo tipo que le interesa también este fenómeno cultural, que es bien especial, porque ha hecho que pase algo que muchos años antes no había pasado, que cantantes chilenos o cantantes chilenas, venidos de las clases populares, puedan convertirse en hits incluso más allá de las fronteras nacionales, así que eso fue como lo que primero me interesó.
¿Cómo es trabajar con jóvenes, no solamente en lo que es el proceso de investigación, sino también en la realización de la película?
Estas son generaciones que se han acostumbrado a estar frente a cámara, pero de todas formas siempre es un desafío, porque el cine cuenta con equipos grandes y de pronto cuando se llega al momento del rodaje hay 20 personas atrás de cámara que están mirándote, hay un equipo de sonido, hay un equipo de dirección de arte, vestuario, fermentación, etc. Nos preparamos mucho para trabajar con niñeces, sobre todo porque también han habido experiencias no tan agradables en la historia del cine respecto al trabajo con niñeces en la que de pronto se recurre a trucos para hacer que actúen en el que se les engaña o se les da información parcializada para intentar que hagan algo que no comprenden del todo. En nuestro caso usamos una metodología en la que les entregamos total agencia y le entregamos como toda la información al respecto, no les subestimamos, si bien nuestras protagonistas tenían 12 años en ese entonces, les entregamos el guión, les explicamos de qué trataba la película con sus luces, con sus temas fáciles, pero también con sus temas difíciles y ellas fueron capaces de entender. Creo que en nuestra sociedad se tiende a subestimar a las niñeces y le entregamos toda esa información, le explicamos en concreto qué era lo que iban a hacer. Después cuando se unió la directora de casting, que también es actriz, en medio del rodaje nos ayudaba siempre a que las niñas estuviesen preparadas, que supieran exactamente qué hacer. Pero lo principal es que no queríamos que las niñeces solamente tuviesen un protagonismo figurativo, en que aparecen frente a cámaras, siguen indicaciones y se van, sino que queríamos que realmente fuesen el centro del proyecto, que tuvieran la información, que tuviesen capacidad de determinar, de crear su personaje, de expresar qué cosas les gustaban, qué cosas no, de reinterpretar el guión según sus palabras y cosas así, eso fue un poco lo principal”.
La grabación fue en San Antonio y Cartagena, ¿cómo eso como director, influye en lo que es la creación de la película, las locaciones  y como fue grabar ahí?
Fue un tema bien complejo elegir la locación, sabíamos que tenía que ser en el litoral, porque yo vivo en el litoral y buena parte de las personas que me acompañaron desde el inicio también son del litoral, las protagonistas son del litoral. Pero no sabíamos dónde, estuvimos analizando distintos espacios y elegir una locación es complejo, porque se necesita un lugar que sea tranquilo, seguro, en el que la comunidad esté unida, cosa de que puedan saber lo que se está haciendo, que vamos a grabar en alguna calle, etc. Estuvimos viendo distintos lugares, y  por casualidades del destino, conocimos a Gabriela Almuna, que es una de las dirigentes de la Villa Las Loicas y ella nos invitó a grabar en su comunidad. Al principio teníamos dudas, porque en nuestra película de pronto se aborda el conflicto social y que puede ser bien complejo y sentíamos la duda de si era pertinente en un contexto, en que hay crítica de la gente hacia las tomas. Sin embargo, cuando conocimos a la comunidad de Las Loicas nos dimos cuenta que era el lugar ideal, porque es un lugar tranquilo, donde las vecindades están unidas, donde hay muy buena comunicación, había mucha disposición. Así que decimos hacer un par de modificaciones al guión para adecuarlo a la realidad de Las Loicas, y decidimos hacerlo ahí y fue una experiencia muy genial, la comunidad nos apañó al mil por ciento, al punto de que vecinas y vecinos nos prestaban sus casas para usar de locación, nos prestaban sus vehículos, nos prestaban sus bicicletas, nos prestaban sus muebles. Entonces fue bien interesante y nuestro cine no tiene la intención de plantear una tesis cerrada, no hacemos un cine que trae un mensaje, sino que hacemos un cine que básicamente funciona como retrato de un entorno, que busca que sean las personas que ven la película las que terminen con sus propias tesis.
 ¿Cómo te preparas  para dejar ir de alguna forma algo que lleva siendo tuyo, y del equipo después de tanto tiempo, qué sensaciones tienen?
  Es complejo porque siempre te dice respecto al guión, también respecto al montaje, que un montaje no se termina, sino que simplemente llega el momento en que hay que estrenar la película y desde ahí vienen estas inseguridades de si gustará o no gustará. Pero lo principal es que es una película que se hizo  con mucho corazón, con mucha honestidad, se trabajó de cerca con la comunidad del litoral, en el que pudimos activar este polo creativo que está lleno de personas creativas y de organizaciones. Queremos que esta película llegue más allá de lo que la gente que va a ver cine chileno, nuestra idea es que esta película pueda llegar más allá, nuestra idea es que esta película la puedan ver a adolescentes. Es una película en el sentido juvenil, es una película que está destinada a personas que escuchan la música urbana, o que viven en ciertos entornos populares. Eso es algo complejísimo y por ello  estamos preparando muy meticulosamente la campaña de publicidad, para ver si logramos llegar a esa audiencia.