Alfabetización estadística: herramienta clave frente a la desinformación

El Día Internacional de la Alfabetización Estadística se celebra cada 21 de mayo desde el año 2024. Este concepto se refiere a la capacidad de leer, interpretar y analizar información numérica presentada en tablas, gráficos y textos. Milo Schield, pionero en este ámbito, la define como el uso de la estadística como evidencia en los argumentos.
Hoy vivimos rodeados de información. A diario vemos datos y gráficos en noticias, redes sociales y medios digitales: encuestas políticas, cifras económicas, estadísticas de salud o datos sobre educación, seguridad y medioambiente. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar si realmente comprendemos lo que esos números muestran o si representan adecuadamente la realidad.
En una época en que la información circula a gran velocidad y muchas decisiones personales y colectivas se toman a partir de datos, la alfabetización estadística se ha transformado en una necesidad ciudadana. Así como aprender a leer y escribir permitió históricamente participar en la vida social, hoy comprender estadísticas resulta fundamental para entender el mundo que habitamos.
Esto cobra aún más importancia en tiempos de desinformación, noticias engañosas y titulares alarmistas. La alfabetización estadística permite distinguir entre información confiable y mensajes que buscan persuadir, exagerar o distorsionar la realidad. También fortalece la participación ciudadana, ya que ayuda a comprender debates públicos relacionados con salud, economía, educación o procesos electorales.
Ser alfabetizado estadísticamente no significa ser experto en matemáticas, ni dominar fórmulas complejas, sino desarrollar la capacidad de interpretar la información, cuestionar cifras, identificar posibles errores o manipulaciones y tomar decisiones con mayor conciencia, es decir, implica preguntarse de dónde provienen los datos, cómo fueron obtenidos y qué realidad representan.
La estadística está mucho más presente en nuestra vida cotidiana de lo que imaginamos. Aparece cuando evaluamos un crédito, analizamos un tratamiento médico, interpretamos estudios sobre cambio climático o revisamos resultados deportivos. También está presente en nuestras conversaciones, en las redes sociales y en muchas de las decisiones que afectan nuestra vida diaria.
Hoy los desafíos son aún mayores. La inteligencia artificial y los algoritmos funcionan alimentándose de enormes cantidades de datos. Comprender cómo esos se producen, analizan y utilizan, ya no es solo un tema técnico, sino una competencia necesaria para ejercer una ciudadanía crítica y responsable.
En este escenario, la educación tiene un papel fundamental. Promover desde temprana edad la interpretación de gráficos, el análisis de datos y la formulación de preguntas críticas, contribuye a formar personas más autónomas y reflexivas. La estadística no debe verse únicamente como una herramienta matemática, sino también como lenguaje para comprender la realidad.
Por eso, impulsar el Día Internacional de la Alfabetización Estadística representa una oportunidad para acercar la estadística a las personas desde una mirada cotidiana, cercana y útil. No se trata solo de mejorar los aprendizajes escolares, sino de fortalecer capacidades para la vida diaria: interpretar información financiera, comprender riesgos, analizar noticias y participar de manera informada en los debates públicos.
Promoverla es también impulsar el pensamiento crítico. En tiempos de sobreinformación e interpretaciones superficiales, aprender a leer datos con responsabilidad puede transformarse en una herramienta de libertad y participación democrática.
Quizá el gran desafío sea dejar de ver la estadística como algo lejano o reservado para especialistas. Porque, en realidad, todos convivimos diariamente con datos. Y aprender a comprenderlos es, en el fondo, aprender a leer mejor el mundo.
Mónica Panes Académica Instituto de Matemática Física y Estadística Universidad de Las Américas











