Palos por quien boga y palos por quien no boga

Lo he percibido toda mi vida, creo que es una conducta muy propia del ser humano y está incrustada a fuego en nuestro ADN y en especial en el del chileno promedio; hagas lo que hagas, digas lo que digas a la larga te criticaran igual. Es uno de los más grandes defectos del ser humano, siempre ha estado ahí, demostrando la inconformidad y un afán de criticar, sin importar el menoscabo y emociones ajenas.
Recuerdo una historia que narraba un entretenido y sabio viejo, asiduo a la pesca deportiva de orilla en mis años juveniles, acá en el litoral central. Contaba, “Había un anciano en el norte que criaba burros y vivía relativamente cerca de una ciudad. El, en ocasiones iba a dicha ciudad a comprar algunos comestibles en compañía de su nieto de 10 años. Un día, por comodidad y producto del cansancio de ambos, decidió llevar un burro para que lo montaran a intervalos y alivianar el peso de sus compras a su retorno a casa; ese día llegaron al pueblo cabalgando en el burro los dos y las personas que observaron su arribo lo criticaron gritándole, “Eres un viejo malo, como puedes sobrecargar así a ese pobre animal”. En el otro viaje, producto de la mala experiencia anterior, el anciano decidió entrar al pueblo caminando y con su nieto al anca del burro; cuando estos ingresan al pueblo se encontraron con los mismos personajes y estos se burlaron abiertamente de él riéndose y comentando entre ellos “Que viejo más tonto, como puede venir el caminando, porque no hace caminar al niño que es más joven y vital y el montar al burro». Al otro viaje, lo hace; el monta al burro y deja que su nieto ingrese al pueblo caminando; y los mismos personajes nuevamente salen a la palestra comentando entre ellos “Que viejo más inhumano, como puede venir montado él y el niño de a pie”. Ya hartado con los improperios y las miradas inquisidoras de los criticones de siempre, el viejo en su próximo viaje tomo la decisión de entrar al pueblo con su nieto de a pie y el tirando al burro con una soga y nuevamente los mismos de siempre con sus comentarios “Que viejo más tonto, como puede venir caminando con su nieto, si tiene un burro para que los cargue a los dos”.
Este título, gráfica de forma perfecta la conducta opinologa de personajes que circulan en las redes sociales o que moran en nuestros cosmopolitas barrios y lugares de trabajo; destacando su disconformidad, disidencia y discrepancia ante toda idea emitidas por sus pares. Es bueno dar nuestra opinión y a la vez, no es malo cambiarla en casos puntuales más aun, cuando no conocemos las realidades de los demás y a posterior nos damos cuenta, entendiendo su actuar; el no saber desplazarnos por los caminos “del arte de la discrepancia” y caer en comentarios poco criteriosos, habla pésimamente mal de los seres humanos; en resumidas cuentas, tratemos de no apalear al que si boga y al que no lo hace por su cansancio. Intentemos no criticar al viejo del burro, cuando requiere del asno por sus necesidades. Los palos por SI o por NO hoy en día, no son recomendables ya que todos tenemos que remar para el mismo lado y con mayor razón; el que dirige la galera en estos días tan lluviosos.
HUBERZZA











