La deuda que se devora a sí misma

El anatocismo corresponde al cobro de intereses sobre intereses. Se trata de un mecanismo y figura relevante como concepto del sistema financiero. Por lo general, se le indica como algo que es abusivo y que complica fuertemente a los deudores. Por ello, el ruido que se ha generado durante las últimas semanas para prohibirlo o limitarlo suele tener respaldo populista y de muchas personas.Pero si esta discusión se analiza desde una mirada económica y de educación financiera, la postura se modifica de forma drástica. ¿Por qué? Porque eliminar el anatocismo, lejos de ser el alivio que se promete, genera efectos duros que terminan perjudicando directamente a los consumidores, especialmente a los que pertenecen a segmentos que son más vulnerables.
El primer gran impacto que se genera es la contracción del crédito y la exclusión financiera. Para las instituciones del sistema bancario y financiero, el interés compuesto no es un antojo, es un instrumento con el que compensan el valor del dinero en el tiempo e incorporan el riesgo a las operaciones crediticias. De prohibir e incluso limitar la capitalización de los intereses, el costo que la institución financiera debe asumir es mucho mayor con deudores que sean más riesgosos. Es por ello por lo que los bancos harán más estrictas las políticas de evaluación crediticias. El resultado previsible es que consumidores que provengan de sectores de ingresos medios y bajos, o quienes por primera vez solicitan un crédito y no cuentan con historial crediticio, serán rechazados. Además, estos clientes, al ser excluidos del sistema formal, seguirán necesitando financiamiento y estarán obligados a ir al mercado informal donde las tasas son mayores, otras condiciones y claramente no existe protección legal.
El segundo efecto negativo sería un incremento generalizado de las tasas de interés del sistema financiero. Esto ya que como a estos intermediarios no se les permitirá cobrar los intereses sobre los saldos vencidos para así poder compensar la pérdida de ese capital, deberán buscar atenuar ese riesgo desde el primer día. Esto se verá reflejado en un incremento de forma generalizada de las tasas de interés para todos los créditos que sean nuevos. Así, un deudor responsable, que paga sus cuotas en los plazos establecidos, terminará subsidiando el riesgo de la cartera vencida a través de créditos de consumo, autos e hipotecarios mucho más caros.
Por el lado de la educación financiera, eliminar el anatocismo genera distorsiones en los incentivos del comportamiento de los agentes económicos, esto con el conocido problema de «riesgo moral», ya que,al tener menos costo asociado al impago, la señal al consumidor es retrasarse en las obligaciones financieras, pues deja de tener un costo exponencial, lo que desincentiva la cultura del pago oportuno. Eso sí, el interés compuesto es bidireccional, pues también se hace extensivo al ahorro y castiga con la misma fuerza a la deuda postergada que es lo fundamental en la salud financiera sólida.
Por todo lo anterior,eliminar el anatocismo debe ser tratado con mucho rigor; su eliminación total atenta contra el funcionamiento del mercado, eleva el costo de financiamiento y la inclusión al sistema formal. La protección al consumidor se consigue transparentando las máximas tasas a cobrar y fortaleciendo la educación financiera que enseñe cómo opera el sistema y los instrumentos financieros
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Gonzalo Escobar
Facultad de Economía y Negocios UNAB











