Infidelidad: ¿se puede recuperar la confianza?

ELPROA
El Diario de San Antonio

El reciente episodio que ha involucrado públicamente a Luis Jiménez , Gala Caldirola y María José López, volvió a instalar una pregunta que muchas parejas enfrentan lejos de las cámaras: ¿es posible reconstruir una relación después de una infidelidad? La respuesta no es igual para todos, porque cada persona llega a una relación de pareja con una historia propia.
La forma en que fuimos queridos y cuidados por nuestros padres o cuidadores en la infancia influye en cómo aprendemos a vincularnos con los demás. Por eso, una infidelidad no tiene el mismo significado ni las mismas consecuencias para todas las personas.
En algunos casos, reactiva experiencias anteriores de abandono, rechazo o inseguridad. No solo se vive lo que ocurre en el presente, sino que pueden abrirse heridas de la infancia. Esto hace que el dolor sea mucho más intenso y recuperar la confianza resulte especialmente difícil. Otras personas, en cambio, cuentan con una mayor sensación de seguridad en sus vínculos y han desarrollado recursos para enfrentar lo sucedido de otra manera. No significa que sufran menos, sino que pueden atravesar la experiencia sin sentir que todo su mundo afectivo se derrumba.
Por otro lado, reparar una relación no es responsabilidad solamente de quien fue traicionado. Muchas veces se espera que esa persona comprenda y perdone, pero la reconstrucción depende en gran medida de quien produjo el daño. Para que exista esa posibilidad, quien ha engañado debe reconocer su error, comprender el dolor que provocó y asumir su responsabilidad sin justificarse.
A mi juicio, la culpa adquiere aquí un valor fundamental. Aparece cuando somos capaces de reconocer que hemos dañado a alguien que amamos y permite mirar al otro, preocuparnos por lo que siente y querer honestamente reparar el daño causado. Cuando no existe conciencia de culpabilidad, la persona queda centrada en sí misma y en sus razones. Desde ese lugar es muy difícil reconstruir la confianza.
Cuando existe arrepentimiento verdadero, no se demuestra únicamente pidiendo perdón. Se manifiesta en la honestidad, en la disposición a conversar y en el respeto por los tiempos de la persona herida. También implica comprender que la confianza no regresará inmediatamente y deberá recuperarse poco a poco, mediante conductas de cuidado sostenidas en el tiempo.
La historia de la pareja también importa. La calidad de la relación construida antes de la infidelidad y la manera en que ambos han enfrentado otras dificultades pueden facilitar o limitar su recuperación. Algunas parejas consiguen reparar el vínculo y construir una nueva relación; otras comprenden que ya no existen las condiciones para continuar juntas.
Superar una infidelidad no significa olvidar, sino elaborar lo sucedido y decidir con honestidad si todavía es posible construir un vínculo donde ambos vuelvan a sentirse cuidados, respetados y seguros. La comunicación y los nuevos acuerdos serán fundamentales para abrir otro espacio de encuentro.

Cyntia Segovia, académica de Psicología de la Universidad Andrés Bello