Desdecir y discrepar con alguien, no me hace su enemigo

ELPROA
El Diario de San Antonio

“El hecho de discrepar con una persona, no te hace ser su rival eterno”, al contrario, a la larga las personas que piensan distinto en temas puntuales como, política y religión o que tengan diferentes apreciaciones en otras materias, no imposibilita, que éstas puedan llegar a establecer sin ningún inconveniente una fructífera amistad; siempre y cuando tengan feeling; acompañado esa discordancia, con alturas de mira y un buen vocabulario en su debate, sin garabatos, ni ofensas en la discusión, en resumidas cuentas, siendo criteriosos y educados.

Tener discrepancia, sin tomarlo a pecho, habla muy bien de la inteligencia emocional de las personas, ya que esas diferencias de opiniones, no alteraran la armonía y las posibles controversias serán filtradas rápidamente, para no alterar tu comportamiento rutinario.

Este simple acto de “desdecir” la opinión de alguien o no estar en completo acuerdo con su posición, muchas veces nos lleva a discusiones innecesarias por nuestra poca capacidad de tolerancia y para discernir de forma correcta una discrepancia. Hay que aprender a llevar bien, estas dispares opiniones a buen puerto, y que no nos afecten más de la cuenta nuestro estado de ánimo al ver que las personas con la que discrepamos se cierran en su postura.

No sigas gastando tu tiempo ni descompensándote en hacerles ver su error; si estás seguro en tu argumento y posees la convicción del conocimiento de la verdad y la razón en ese asunto específico, no discutas en vano, calla y aléjate disimuladamente, prioriza el silencio ante el descontrol de tu interlocutor cuando este se encuentre desperfilado y cerrado; tu silencio te evitará problemas, aunque tu sosegada apariencia parezca una aceptación.

El no estar de acuerdo en una conversación o una situación, cualquiera que esta sea, es pan de cada día y es preciso que aprendamos a vivir asumiendo que siempre discreparemos o discreparán con nosotros en muchas materias; lo que no debe de significar, que la persona con la cual conversamos en discrepancia, es nuestro enemigo.

Estas desavenencias son muchas veces, alteradoras de los estados de ánimo de las personas, y el consejo a seguir, es no enfocarse en discusiones con individuos polémicos, “estos personajes cuando no ganan en un debate polémico, les sirve el empate”, ya que, creen que sus argumentos errados son la verdad. No te contamines con estos personajes tóxicos más de la cuenta, que lo único que harán, es destemplarte en tu estado de ánimo y a la vez, cuando pierdas en un debate, por desconocimiento o mal argumentado, reconoce tus desaciertos y admítelos humildemente.

Debemos aprender a reconocer nuestras equivocaciones y desconocimientos en temas puntuales; a ejercitar la tolerancia y evitar confrontaciones con estos defensores de argumentos equívocos; que más tarde que temprano, la vida se encargará de hacerles ver su error, y les demostrará, que sus formas de argumentar sus enjuiciamientos, críticas y diferencias, eran las incorrectas. Aprende a no discrepar en demasía y no opinar de la vida de los demás, preocúpate de tus propios asuntos y siempre recuerda el dicho, “Nunca luches con un cerdo, ya que ambos se ensuciaran, pero el cerdo lo disfrutará”. Vivir es un arte.

HUBERZZA