El desafío de que los turistas se queden

ELPROA
El Diario de San Antonio

Las últimas cifras de turismo en la Región de Valparaíso invitan a una reflexión que va más allá de los balances estacionales. Según la Encuesta Mensual de Alojamiento Turístico (EMAT) del INE, durante abril se registraron 158.265 pernoctaciones, un 2,3% menos que en igual período del año pasado. A ello se suma una caída acumulada de 3,5% durante los primeros cuatro meses de 2026.
Sin embargo, el dato más interesante no es necesariamente la disminución de las pernoctaciones, sino que las llegadas de pasajeros aumentaron levemente. Es decir, los visitantes siguen llegando, pero permanecen menos tiempo en nuestros destinos. Y allí aparece uno de los principales desafíos para el desarrollo turístico regional.
Durante años, gran parte de la discusión se concentró en aumentar el número de turistas. Hoy esa mirada resulta insuficiente. El verdadero éxito de un destino no depende únicamente de cuántas personas llegan, sino de cuánto tiempo permanecen, cuánto consumen y qué tan significativa es la experiencia que viven.
La Región de Valparaíso posee condiciones privilegiadas para avanzar en esa dirección. Cuenta con ciudades patrimoniales reconocidas internacionalmente, una amplia oferta gastronómica, valles vitivinícolas de prestigio mundial, una extensa costa, turismo de naturaleza y una agenda cultural activa durante gran parte del año. Pocas regiones del país reúnen una diversidad tan amplia de atractivos en un territorio relativamente compacto.
No obstante, disponer de recursos turísticos no garantiza por sí solo mejores resultados. Las cifras muestran que la tasa de ocupación hotelera alcanzó apenas un 23,2%, mientras que las tarifas promedio continuaron aumentando. Esto obliga a preguntarnos si estamos logrando ofrecer propuestas suficientemente atractivas para incentivar estadías más largas y generar una mayor percepción de valor entre quienes nos visitan.
La experiencia internacional demuestra que los destinos más competitivos son aquellos capaces de articular una oferta integrada. No basta con tener atractivos dispersos; es necesario conectar experiencias, fortalecer la movilidad, potenciar circuitos turísticos y generar una identidad territorial clara que invite al visitante a explorar más allá de un fin de semana.
En este proceso, la información cumple un rol fundamental. Herramientas como la EMAT permiten comprender tendencias, anticipar cambios en la demanda y orientar tanto las inversiones privadas como las políticas públicas. Un turismo moderno requiere decisiones basadas en evidencia y una mirada estratégica de largo plazo.
Las universidades también tenemos una responsabilidad importante. Formar capital humano especializado, generar conocimiento y aportar innovación son tareas fundamentales para fortalecer la competitividad del sector.
Las cifras de abril no deben interpretarse como una señal de alarma, sino como una invitación a repensar el turismo regional. El desafío ya no es solamente atraer visitantes. El desafío es lograr que permanezcan más tiempo, regresen y recomienden la Región de Valparaíso como un destino auténtico, diverso y capaz de ofrecer experiencias memorables durante todo el año.
Porque el futuro del turismo regional no se medirá únicamente por la cantidad de personas que llegan, sino por el valor que somos capaces de generar para quienes nos visitan y para las comunidades que habitan el territorio.

Daniela Guarda, directora de Ingeniería en Turismo y Hotelería UNAB