Ojos de Mar participó en encuentro internacional de comunidades costeras para fortalecer la justicia ambiental del océano.
Representantes de comunidades costeras de América Latina se reunieron en el pueblo pesquero de Balbino, en el estado de Ceará, Brasil, en el marco del Encuentro de Comunidades Costeras, organizado por la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente. La instancia congregó a liderazgos comunitarios, pueblos indígenas, organizaciones de pescadores artesanales, defensoras ambientales y especialistas de distintos territorios que enfrentan amenazas comunes sobre sus ecosistemas marino-costeros.Chile estuvo representado por integrantes de la comunidad Kawésqar de Magallanes y por la Fundación Ojos de Mar de la región de Valparaíso, quienes compartieron experiencias de defensa territorial frente a mega-proyectos portuarios y otras actividades industriales que impactan ecosistemas costeros y formas de vida tradicionales.
Uno de los principales objetivos del encuentro fue construir un diagnóstico regional sobre las amenazas que enfrentan actualmente los océanos y las comunidades que dependen de ellos. Entre las problemáticas identificadas se encuentran el cambio climático, la sobrepesca, la insuficiente protección y gobernanza de áreas marinas protegidas, la expansión de industrias extractivas como la salmonicultura, la minería submarina, la explotación de petróleo y gas, los megaproyectos portuarios, dragados y el desarrollo de infraestructura eólica sin participación adecuada de las comunidades locales.
Asimismo, las organizaciones alertaron sobre el creciente desgaste de las estructuras comunitarias, la criminalización de defensoras y defensores ambientales, la vulneración de derechos civiles y políticos y la creciente influencia del lobby empresarial en los procesos de toma de decisiones. Uno de los principales consensos del encuentro fue que las actuales herramientas legales resultan insuficientes para garantizar una protección efectiva de los ecosistemas marinos y costeros. Las comunidades identificaron como obstáculos la fragmentación de las normativas ambientales, pesqueras e indígenas; la falta de coordinación entre instituciones públicas; los elevados estándares probatorios exigidos por los tribunales; las dificultades para acceder a información científica; y la escasa valoración de los conocimientos ancestrales y comunitarios en los procesos judiciales y administrativos.
Las y los participantes coincidieron en que la ciencia no debe ser considerada la única fuente válida de conocimiento para la toma de decisiones, destacando la importancia de reconocer y valorar los saberes tradicionales de pueblos indígenas, pescadores artesanales y comunidades costeras que han protegido estos territorios durante generaciones.
«Es un honor haber sido una de las dos organizaciones seleccionadas para representar a las comunidades costeras de Chile en este encuentro internacional. Creemos que esta invitación también reconoce el trabajo que hemos desarrollado durante años en la defensa del humedal Ojos de Mar y en la participación activa dentro de los procesos de evaluación ambiental del proyecto Puerto Exterior. Hemos levantado observaciones ciudadanas, aportado antecedentes técnicos y visibilizado la amenaza que representa la pérdida de un sitio de importancia mundial para la biodiversidad”, indicaron. El encuentro también permitió proyectar desafíos futuros para la protección del océano. Entre ellos se abordó la necesidad de fortalecer la gobernanza comunitaria de áreas protegidas, estudiar los impactos de los tratados de libre comercio asociados a megaproyectos portuarios, mejorar los mecanismos de debida diligencia empresarial, incorporar enfoques de género y derechos humanos en la gestión costera, y avanzar hacia modelos económicos que respeten los límites ecológicos de los ecosistemas marinos. Las organizaciones participantes señalaron que, de mantenerse las actuales tendencias de explotación y degradación ambiental, muchas comunidades costeras podrían enfrentar escenarios de inseguridad alimentaria en las próximas décadas, afectando especialmente a quienes dependen directamente de la pesca artesanal y de los bienes comunes marinos.
“Este encuentro nos permitió constatar que lo que ocurre en San Antonio no pasa desapercibido: hay comunidades, organizaciones y redes internacionales observando con atención lo que sucede en nuestro territorio y las decisiones que se están tomando sobre el futuro de nuestros eco-sistemas costeros», señaló Liliana Plaza de Fundación Ojos de Mar.











