Una crónica metafórica para los apátrid@s sociales

De las variadas definiciones del término desclasado, una es: “Persona que ha dejado de pertenecer por decisión propia o por infortunio a su clase social de origen o, la persona que ha perdido su identidad y solidaridad con su capa social.” Con lo que concuerdo completamente.
Ejemplos de desclasados en Chile tenemos por montón o mejor dicho acaudales. De muestra algunos aquí: Personas de clase pudiente que no están de acuerdo con los principios del neoliberalismo o el consumismo y se apartan de su entorno social viviendo según ellos austeramente y sin los lujos a los que estuvieron acostumbrados y otros de la misma posición socioeconómica que por una u otra razón han caído en crisis financiera y viven en comunas de menos ingresos, adaptándose a regañadientes al vivir de diferentes segmentos sociales. Y los otros, los que a mi modo de ver son los más dañinos a nuestra sociedad; los pertenecientes por nacimiento a la clase trabajadora y que por el esfuerzo de sus padres para darles una educación profesional o simplemente por sus propios méritos hoy perciben un buen sueldo y disfrutan un buen pasar económico y se olvidan de sus raíces, mirando por sobre el hombro y a menos al trabajador común y corriente que no ha tenido el destino sociocultural que ellos disfrutan en la actualidad; simplemente denostando su origen y creyéndose pertenecientes a otro segmento social en el que nunca serán completamente bienvenidos.
Es por lo mismo; que es recomendable que todo ser humano que cree que está por sobre los demás, solo por su situación socioeconómica o por su formación profesional, es que al menos le tenga respeto a las alturas.
Los que comprenden lo que significa el debilitamiento en las piernas y la desagradable sensación focalizada en el vientre cuando enfrentan una altura determinada, saben lo que es la acrofobia. Esta es, el miedo a las alturas, con un constante temor a la posibilidad de caerse; esta típica sensación, es característica en los que sufren esta fobia y que muchas veces es experimentada incluso a baja altura, lo que llamamos bien o malamente “vértigo a las alturas”.
El lograr vencer una fobia nos hace ser mejores seres humanos en muchos aspectos, como, cuando los clasistas y los homo o xenofóbicos, dejan de tener una visión de superioridad con otras realidades y dan lugar a la aceptación a distintas formas de vivir. Ser inclusivo y empático es sano y beneficioso para la salud mental de la sociedad. No obstante, el no tener miedo a las alturas también es preocupante, ya que cuando llegas a la cúspide en alguna actividad de tu vida, se corre el riesgo que por causa de tu gran e inflado ego, te mareas en esta artificial cima. Este raudal grosero de tu “súper yo» puede significar que tu comportamiento en diferentes áreas en tu vivir, estén matizados con un alto nivel de egolatría y una exagerada visión de tu realidad. Ten cuidado con tu mal encaminado ego, si eres un trabajador que percibe un buen salario mira de dónde vienes, donde naciste, recuerda a tus padres. El mareo en las alturas es muy común y te puede causar perdida de equilibrio provocándote una dolorosa caída de esa sintética cúspide en la que sueles deambular. Un antídoto para no marearse en las alturas, es no desconocer nuestros orígenes, no siendo, un desclasado o apátrida arribista o clasista. Disfruta metafóricamente cómo y con quien quieras tu buen pasar económico, pero se humilde y consecuente con tu pasado familiar.
Huberzza











