FANATISMO NOCIVO

ELPROA
El Diario de San Antonio

Que lamentable es ver como el ser humano en ocasiones comete tantos actos irracionales y brutales solo por el fanatismo futbolístico.
Lo sucedido en Buenos Aires en la localidad de Avellaneda el miércoles 20 del mes en curso en el estadio donde se enfrentaron la Universidad de Chile y el club Independiente de Avellaneda, describe la dañina y destructiva genética de algunas personas que lamentablemente hoy en día están a la vuelta de la esquina.
El fanatismo, es la conducta de los seres humana de tener una postura casi ciega en sus convicciones y discrepar fanáticamente con los que no participan de sus dogmas, en el fondo, con los disidentes de sus creencias, gustos o inclinaciones y en este caso puntual el futbolístico con la intolerancia e incapacidad de admitir la diversidad del oponente.
El demencial fanatismo futbolístico de la barra brava del Club Independiente de Avellaneda, encierran en sí, el apasionamiento desmedido e irracional; lo que produjo esa conducta desquiciada en la defensa de su equipo de fútbol y dando como resultado la terrorífica agresión experimentada por los hinchas azules en esa ocasión.
No obstante, igualmente es bueno que aclaremos que cierto nivel de fanatismo, no es necesariamente dañino. En estricto rigor; será bueno o malo, según el grado de fanatismo que poseamos, ya que la descripción sociológica de esta pasión es: “Tener una preocupación o entusiasmo por algo”. Entonces, según esta definición, y a mi modo de ver, QUE EL FANATISMO SEA NEGATIVO O NO, va ligado directamente con el nivel de sentimientos hacia determinadas causas. Existiendo los fanáticos comunes y corrientes, que defienden sus ideas, tendencias y principios, con argumentos viscerales y apasionados, sin embargo, sanos y pasajeros. Por otro lado, están los súper fanáticos, con un apasionamiento desmedido e incondicional, con precaria empatía y poseedores de poca inteligencia emocional; y finalmente están los fanáticos patológicos, dañinos e intolerantes, con conductas criminales, enfocándose en una persecución enfermiza hacia los que discrepan con ellos, haciendo un modo de vida donde todo gira en su fanatismo exacerbado.
Muchos miembros de las barras bravas de los equipos de fútbol en todo el mundo caen en mi última apreciación, como fue lo ocurrido en Avellaneda, eso fue, una conducta de hinchas vandálicos, orates y criminales pertenecientes al club de fútbol anfitrión; vergüenza les debe de dar a los FANÁTICOS ARGENTINOS SANOS DEL DEPORTE POPULAR lo sucedido por el solo hecho, de vestir una camiseta de otro equipo.
Ese fanatismo a muchos nos provoca mucha inquietud y preocupación, ya que, un gran porcentaje de hinchas en nombre de su pasión y amor a su equipo de fútbol ejecuten tantos actos de índole casi criminal; cayendo en conductas de intolerancia y agresividad extrema por el supuesto amor que dicen tener a su camiseta. Estos actos y conductas tan distantes del real significado de la palabra amor ensucian el deporte rey, ya que, el real significado de la palabra amor va por otro camino y se basa en la paz, la hermandad y la buena voluntad hacia el prójimo. La pasión es uno de los combustibles de la vida, pero bien encasillado, con buen genio y cautela, ya que mal llevado provoca lo sucedido en Argentina.

HUBERZZA