OMIL San Antonio: Donde la búsqueda de trabajo se encuentra con la oferta

La Oficina Municipal de Intermediación Laboral conecta a personas que buscan empleo con empresas que necesitan incorporar trabajadores. En 2025 registró 3.041 atenciones y 944 inserciones laborales.
Encontrar trabajo y encontrar a la persona adecuada para un puesto vacante parecen problemas distintos, pero en San Antonio pueden terminar en la misma oficina. En el segundo piso del ala norte de avenida Barros Luco 1881 funciona la Oficina Municipal de Intermediación Laboral (OMIL), un punto de encuentro entre quienes buscan una oportunidad y las empresas que necesitan cubrirla.
El mecanismo comienza con un trámite sencillo. La persona llega con su cédula de identidad y currículum, actualiza sus antecedentes y queda inscrita en la Bolsa Nacional de Empleo. Desde allí, el equipo puede vincularla con ofertas acordes con su experiencia, formación y competencias. “Es muy simple, el usuario tiene que venir a la OMIL, ubicada en el segundo piso del ala norte, con tu cédula de identidad y currículum vitae. Lo inscribimos en la Bolsa Nacional de Empleo y, cuando aparece un cupo en lo que busca o algo semejante, lo postulamos a la empresa”, explica Marco Parisi, encargado de la oficina.
La intermediación va más allá de enviar un currículum. Cada vacante tiene requisitos específicos —experiencia, conocimientos técnicos, licencias de conducir, profesión u oficio— y parte importante del trabajo consiste en hacer coincidir esas condiciones con los perfiles disponibles. La labor se desarrolla además en coordinación con SENCE.
Las cifras permiten dimensionar ese trabajo. Durante 2025, la OMIL registró 3.041 atenciones y realizó 2.979 orientaciones laborales. Ese mismo año derivó a 1.346 personas a ofertas de empleo y contabilizó 944 inserciones laborales. También publicó 340 ofertas y estableció 175 contactos con empresas, en el marco del convenio FOMIL con SENCE, que significó recursos por 40 millones de pesos.
Del otro lado de la búsqueda tampoco existe un único perfil. Entre los requerimientos que recibe actualmente la oficina aparecen con frecuencia puestos vinculados al transporte, especialmente conductores de camiones, además de vendedores de insumos, trabajadores de distintos oficios y profesionales. “Así de variado es el campo de acción de nuestra oficina”, señala Parisi. Una de las búsquedas actualmente abiertas, por ejemplo, corresponde a un médico para una institución de seguridad local.
La realidad de quienes llegan hasta la OMIL también es diversa. Datos de la Subsecretaría del Trabajo muestran que durante 2024 el grupo de edad que concentró más atenciones en San Antonio fue el de 35 a 44 años. Entre los sectores de interés aparecieron la construcción, el comercio y las actividades de alojamiento y servicios de comidas.
Los tiempos para conseguir una colocación también variaron según los grupos: el estudio estimó un promedio de dos meses para las mujeres, cinco meses para los jóvenes de 18 a 29 años y dos meses para las personas con discapacidad.
Por eso, el trabajo de la OMIL no necesariamente termina cuando un candidato es enviado a una empresa. La oficina mantiene contacto con los empleadores y realiza seguimiento de quienes consiguen el puesto. “Nuestro trabajo no es solo derivación, es también seguimiento del puesto. Tenemos directa comunicación con la empresa que lo recibe y vamos chequeando cómo se desarrolla el postulante”, explica Parisi.
El contexto regional ayuda a entender la importancia de esa tarea. La tasa de desocupación de la Región de Valparaíso alcanzó el 10,4% en el trimestre mayo-julio de 2026, frente al 9,5% registrado a nivel nacional.
Para algunas personas, la diferencia entre conocer una oferta y conseguir efectivamente un trabajo está precisamente en ese acompañamiento. Mario Oteiza llegó a la OMIL por iniciativa propia. Recordaba que la oficina prestaba apoyo a personas cesantes y decidió acercarse. “Llegué a la OMIL por cuenta propia. Me acordé que la Oficina Municipal de Intermediación Laboral presta ayuda a las personas cesantes. Entonces, al recordar eso, me dirigí personalmente a la oficina para pedir ayuda”, cuenta.
Allí actualizaron sus antecedentes y recibió apoyo durante la búsqueda. “Me pidieron currículum actualizado y hay una señorita que me ayudó personalmente. Me contactó con los emplea-dores que me brindaron el trabajo. Así que la ayuda fue personal, realmente fue personal”, relata.
El resultado fue el que esperaba cuando entró por la puerta: trabajo. “Significó tener trabajo, concretar la tan ansiada búsqueda de trabajo. Y como recomendación a otras personas, acercarse, insistir, ser perseverante, no dejar de buscar trabajo porque al que insiste le va bien, pero al que no insiste no le va bien”.
La OMIL  forma parte de la red de oficinas vinculadas a SENCE y la Bolsa Nacional de Empleo. Su tarea, en esencia, consiste en hacer que dos búsquedas que suelen avanzar por separado —la de quien necesita trabajar y la de quien necesita contratar— puedan encontrarse.