Una navidad favorable para nuestra clase política

Serán muchos los que en esta navidad,  no se sentirán ni muy felices ni muy tristes  con el resultado del plebiscito constitucional del pasado domingo 17 de diciembre, ya que lamentablemente nuestros constituyentes o expertos constitucionales una vez más fracasaron en el ofrecimiento al país de nuestra constitución política de la nación…. y ese fracaso les guste o no;  era de esperarse.
  No obstante, el esperanzador sentimiento navideño que invade los hogares chilenos  en estas fechas con paz y esperanza; por rebote,  da una leve  ilusión  que el Viejito Pascuero con su mágica presencia les haya  regalado a nuestra clase política algunos  comportamientos de los cuales tanto carecen;  vale decir, empatía,  criterio, vocación de servicio al prójimo  e entendimiento del poder que revisten; regalos tan necesarios  para que estos ilustres hijos de Chile logren darse cuenta lo que el pueblo les manifestó en las dos últimas votaciones constitucionales. En estos  hogares  o mejor dicho, en el 90 % de las casa chilenas  ronda  la inquietud con variados matices de incertidumbre, en que realmente existan  oídos y soluciones a los cambios sociales que muchos esperamos que sucedan.
   Es muy interesante  escuchar algunos señores estadistas de ambos lados de nuestro menú político, con su sarta de palabras envolventes en sus últimas apariciones públicas; dar explicaciones por los motivos de este nuevo  fracaso constitucional, con una parlanchina de MEA CULPA impresionante y con un común denominador y fin específico; “que serán ellos los que SÍ o SÍ, solucionaran  mágicamente ahora los requerimientos del pueblo”
       El pueblo espera  que una vez más  no caigan en falsas promesas  y sepan realmente interpretar lo que el grueso del electorado pide;  que la cámara de Diputados y el Senado de la República sean un real aporte al país, con leyes progresistas y protectoras hacia sus ciudadanos y con notorias mejoras sociales.
       Siempre cuando nos acercamos a fines de año y miramos la última hoja del calendario, generalmente, hacemos una evaluación de nuestro recorrido anual, con altos y bajos, como  es la vida en sí y nos proyectamos para el año venidero. Aparecen en nuestros planes emotivos el  enmendar o corregir  lo equivocado y desechar lo nocivo o dañino y por ende continuar con los hábitos y comportamientos que nos dan armonía personal y a nuestro entorno.  En están fechas se percibe una disposición positiva y buena voluntad en gran parte de los seres humanos y se espera que estos sentimientos y deseos converjan en resultados favorables para todos en general.
       Hoy es el tiempo y el momento de concretar todas esas buenas intenciones que supuestamente  tiene  nuestra actual clase política, y que este lapso mágico de tiempo entre Pascua y Año Nuevo ellos logren meditar sus palabras  decretadas en sus últimas apariciones públicas. Recuerden que hoy en día el pueblo refresca su memoria por las acusetes  redes sociales y  esta aburrido de la parlanchina de muchos políticos. Si el viejo Pascuero les regalo esta oportunidad háganlo bien, sin entrampar los proyectos que van en directo beneficio de los ciudadanos que rechazaron  sus erradas propuestas constitucionales.
HUBERZZA