El derecho a elegir cómo habitar la vejez

ELPROA
El Diario de San Antonio

Una encuesta reveló que un 84% de las personas mayores en Chile no quiere vivir en un “asilo”. No es solo una preferencia: es una invitación urgente a repensar cómo queremos habitar cuando seamos mayores.
Hoy, en nuestro país no existe una ley que regule de forma clara y exigente los Establecimientos de Larga Estadía para Personas Mayores (ELEAM). Por lo mismo, la caricatura de “asilo” lamentablemente muchas veces es real: muchas residencias funcionan sin estándares mínimos de dignidad, con escasa supervisión, sin garantías reales de participación o autonomía para quienes habitan estos espacios, lo que ha transformado en un negocio muy lucrativo, donde las personas mayores, generalmente con algún grado de dependencia física o mental, cuerpos a gestionar.
Este miedo real y con base concreta devela un problema aún más profundo: seguimos pensando que envejecer con dependencia equivale a institucionalizarse.
Necesitamos legislar con urgencia una Ley Integral de ELEAM, pero también debemos abrirnos a otras formas de habitar la vejez. Muchas personas mayores quieren seguir viviendo en sus casas con apoyos, o formar viviendas colaborativas, donde puedan compartir espacios, cuidarse mutuamente y tomar decisiones en comunidad.
En países como España, modelos de viviendas colaborativas autogestionadas por personas mayores han demostrado ser una alternativa viable, digna y sostenible. Estas experiencias no solo fortalecen la autonomía y el sentido de comunidad, sino que también reducen el aislamiento social y la carga sobre los sistemas de cuidado formal. ¿Por qué no pensar en iniciativas así para Chile?
El futuro no puede construirse con soluciones del pasado. Habitar la vejez con dignidad implica reconocer la diversidad de trayectorias, fortalecer la comunidad y garantizar que, incluso en la última etapa de la vida, exista la posibilidad real de elegir.
Las personas mayores tienen derecho a decidir dónde y con quién vivir, sin ser tratada como una carga ni relegada a los márgenes.Cuando una sociedad margina la vejez, revela su miedo a ella. Es hora de transformar ese miedo en acción: exigir una ley que garantice autonomía, dignidad y alternativas reales para habitar el envejecimiento.
No es demasiado tarde para imaginar otros futuros: más humanos, más comunitarios, más justos.

Dra. Agnieszka Bozanic Leal, Presidenta Fundación GeroActivismo