Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo

David Pezoa Académico investigador Facultad de
“La ciencia es el alma de la prosperidad de las naciones y la fuente de todo progreso”, proclamaba siglos atrás Louis Pasteur. Esta afirmación trasciende fronteras temporales y parece más atingente que nunca. Desde sus albores, la irrupción del método científico revolucionó para siempre nuestra capacidad de comprender el mundo que habitamos y de otorgar una explicación lógica y racional a distintos fenómenos cotidianos, dejando de lado la superstición y el oscurantismo. En efecto, transformó la curiosidad innata del ser humano en conocimiento, tecnología y desarrollo. En un mundo polarizado ideológicamente, la ciencia se alza como una herramienta fundamental y de idioma universal para el logro de acuerdos y toma de decisiones basadas en la evidencia.
En Chile se ha ido avanzando lenta y paulatinamente en la consolidación de la ciencia como un pilar fundamental de desarrollo. Sin embargo, desde la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación el año 2018, el presupuesto para ciencia alcanza solo un 0,41% del PIB nacional, muy lejano al 2,5 – 2,7% promedio de la OCDE. No solo eso, hoy en día sufre de graves amenazas, como el negacionismo instaurado en la opinión pública que desconoce la creación de programas de vacunación exitosos a nivel mundial, el efecto antrópico sobre el cambio climático y la apropiación de fake news como medio fidedigno de información, entre otros. Esta concepción errónea sobre los beneficios de la ciencia es una grave amenaza para la democracia.
En este contexto, el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo celebrado desde el año 2002 bajo el alero de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Consejo Internacional para la Ciencia (CIC), tiene como principal propósito ratificar el compromiso de esta disciplina como un instrumento de paz y desarrollo, fomentando su uso responsable para el beneficio social, especialmente en la erradicación de la pobreza.
Esta conmemoración busca disminuir la brecha entre ciencia y sociedad mediante la alfabetización científica y el fomento de la colaboración para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible, asegurando el bienestar de las futuras generaciones. La celebración toma especial relevancia considerando el actual termómetro político y social, al promover la colaboración entre científicos de regiones amenazadas por conflictos a través del empleo del lenguaje universal de la ciencia para lograr la paz y desarrollo entre países.
Hoy es clave contar con una ciudadanía informada que proponga y exija que los desafíos país se aborden desde la evidencia científica disponible, solo así se puede avanzar en construir una sociedad moderna basada en el conocimiento, más justa, democrática e inclusiva.
Medicina Veterinaria y Agronomía Universidad de Las Américas











