Diputada Camila Rojas realizó un repaso de sus años en el Congreso a solo semanas de dejar su cargo
Tras dos periodos como representante del Distrito 7 en la Cámara de Diputados, el próximo 11 de marzo la sanantonina dejará su cargo tras no postular a la reelección. En ese marco, conversó con Diario Proa sobre lo que han sido estos años, los desafíos a nivel país, como fue llegar desde el movimiento estudiantil al Congreso y los aprendizajes que ha tenido. ¿Qué han significado estos 8 años en un cargo que no es menor y que además estuvo muy arraigado a la provincia de San Antonio?
Ya son casi 8 años, esos se cumplen el 11 de marzo formalmente, y ha habido de todo en estos años. Me tocó ser oposición en el gobierno del ex presidente Sebastián Piñera, estuvo el estallido, estuvo la pandemia; y ahora nos ha tocado ser oficialismo con la gestión del presidente Gabriel Boric, así que creo que ese clima político de estos años no ha estado ajeno a lo más personal que uno puede sentir. Yo llegué muy joven, de hecho en mi primer periodo parlamentario era la diputada más joven, salí electa con 26 años. Entonces, también ha sido un tiempo en que fui mamá y todas esas cosas cambian las dinámicas, la perspectiva. Así que yo lo defino sobre todo como un tiempo de harto trabajo, bien intenso, he intentado estar abocada al 100% o lo más que puedo al trabajo del Congreso, que tiene harto que ver con leyes, que es nuestro trabajo principal, pero también con gestión política, también con gestión con organizaciones. Entonces, es bien demandante el tipo de trabajo, he tratado de estar bastante abocada en ella, con una mirada que intenta no dejar de lado a la provincia. En estos periodos yo soy la única diputada que tiene residencia acá, entonces también le he sumado al trabajo esa responsabilidad de intentar representar a la provincia.
Viene de ese grupo de dirigentes estudiantiles que han pasado por distintos cargos, ¿Cómo fue ese aprendizaje de llegar con esos ideales que venían del movimiento social y pasar al trabajo legislativo?
Chile tiene una larga historia, sobre todo asociada al mundo de la dirigencia estudiantil y al mundo de la educación, que luego se transforma en dirigencias políticas y propiamente tal en diputados. Claro, yo me siento totalmente parte de esta “camada”, muy vinculada al movimiento estudiantil y por la educación. Pero claramente al asumir en el Congreso cambia la dinámica de esto, porque lo cierto es que muchas de las ideas que estaban presentes en el movimiento estudiantil hemos tratado de llevarlas al Congreso y siguen llegando dirigentes que vienen de ese mundo, en mi segundo periodo también asumió Daniela Serrano, Emilia Schnider, que también venían con esa trayectoria; cuando yo asumí habían otros diputados que ya habían llegado como Camila Vallejos y el mismo presidente Gabriel Boric. Creo que eso tiene una presencia y aporte muy importante desde el punto de vista de la organización estudiantil, pero es muy distinto estar en el Congreso, es distinto legislar, porque también llevar esas grandes ideas a lo que es una ley, el aprendizaje es muy grande desde lo técnico, pero también en cómo se dan las relaciones, precisamente con el mundo estudiantil y el mundo social. Yo en este tiempo he tratado de seguir muy relacionada con las organizaciones, para intentar que el Congreso sea un espacio en que esas demandas se ven representadas, pero hay que aprender a generar esas relaciones y sostener esas demandas.
¿Dónde piensa que por más que se intentó, tal vez faltó para sacar adelante cosas durante estos años?
Creo que en el tema de hacer leyes, esto es lo que más está presente, la dificultad de poder avanzar y sacar una buena legislación. Por eso la reforma de pensiones se demoró más de una década, la reforma al sistema de adopciones estuvo años esperando. Entonces, hay muchos temas que cuesta años que salgan, pese a los empeños, pese a que se señale que hay transversalidad en el asunto; sin embargo, las discusiones pasaron muchos años para que pudieran concretarse. Está lleno de eso y el trabajo de hacer leyes tiene eso, de frustrarse, porque no avanzan los temas más que de alegrarse porque hay algunos que pueden salir. Yo también en ese sentido creo que el Congreso es un espacio donde es muy difícil poder procesar las cosas que están ocurriendo afuera, hay momentos en que eso se agiliza por el contexto social, pero generalmente es un espacio en que hay 155 personas, que es muy difícil que se pongan de acuerdo. Entonces, que esa institucionalidad responda rápido es complejo y creo que esa siempre es la mayor frustración asociada al cargo y a su función, todo lo demás son cosas que uno intenta manejar.
Quedan temas pendientes, no re postuló pero si apoyó a uno de los representantes que fue electo ¿Cómo se generan los vínculos con quienes entran para que exista continuidad?
Estamos intentando que así sea. El Frente Amplio va a tener dos diputados desde marzo, Jorge Brito, con quien he trabajado durante este tiempo y él va a seguir cuatro años más; y con Jaime Bassa, quien llega al Congreso y estamos intentando hacer ese traspaso, sobre todo de los pendientes, de las gestiones que hay que hacer, del vínculo con las personas y los dirigentes de la provincia y hay un compromiso de parte de ambos que eso se sostenga, también del senador Diego Ibáñez, considerando que esta provincia en el total del distrito es importante. No siempre es fácil conectar a quien no vive aquí con lo que pasa acá, pero nosotros lo asumimos como parte del traspaso y sostener esos vínculos. Jaime Bassa vino harto a la provincia desde su primera campaña a la Convención Constitucional, por tanto hay un vínculo y nosotros estamos apostando a que se sostenga y estamos intentando hacer ese traspaso, con su disposición y compromiso de que así sea. Por ejemplo, dejamos presentado un proyecto del día del creacionismo, el 10 de enero, por Vicente Huidobro y Jaime va a seguir y ojalá pueda convertirse en ley.
No puedo dejar de preguntar sobre ¿cuál es el futuro a partir del 11 de marzo?
Bueno, mi intención es hasta el 11 de marzo estar full en esto, porque es un trabajo que requiere mucha concentración. Acá al final uno tiene la oportunidad de votar a favor, en contra o abstenerse y eso requiere de mucha concentración porque lo que uno vota puede ser determinante y quedar expreso en una ley. Entonces, he intentado asumir esa responsabilidad a cabalidad y eso implica que hasta el 11 de marzo quiero seguir muy concentrada en eso, de trabajo legislativo. Antes de eso no tengo muy claro, no tengo muy cerrado, quiero luego de eso pensar bien, sobre todo en lo que podría venir políticamente, porque tengo planes personales, pero más por lo político, no lo tengo definido y pretendo hacerlo estando fuera del Congreso, porque creo que el ritmo del Congreso no es un espacio propicio para tomar definiciones de ese carácter.











