¿Qué es el arte de la oratoria?

Se han dado cuenta que muchos integrantes de la clase política de la Nación generalmente no contestan lo que se les pregunta. Evaden la respuesta o simplemente usan la treta del mal político o del mal estadista, que es, la de contestar con una pregunta. Pésima señal para un dialogo constructivo, por no mencionar otra razón, con una crítica más hiriente a su desenvolvimiento como entrevistados y sus respuestas con ese tenor.
Gobernar, fuera de ejercer las herramientas como tener la autoridad para dirigir y gestionar de buena manera los recursos de toda índole de la Nación y crear y aplicar leyes tomando en cuenta el bienestar de todos los ciudadanos del país; es también, ser un excelente comunicador; contestando lo que se le pregunta y no yéndose por las ramas, o simplemente; tener la habilidad para ser un buen conversador en público y dominar el arte de la oratoria para saber escabullirse de alguna pregunta que los complique en sus respuestas.
Mientras redactaba esta crónica, recibí un video llamado de un ex compañero de trabajo que hoy se dedica al transporte público de pasajeros; al cual, siempre he considerado un excelente orador; y durante esa conversación me surgió una duda, al escuchar sus respuestas a un par de preguntas que le realice. ¿Qué es realmente el arte de la oratoria?
Que mejor que don Google para preguntar y responder realmente con una respuesta. “El arte de la oratoria es la habilidad de hablar en público con elocuencia para informar, persuadir, conmover o entretener a la audiencia, combinando un mensaje bien estructurado con técnicas de comunicación verbal (voz, ritmo, pausas) y no verbal (lenguaje corporal, gestos) para conectar emocionalmente con los oyentes, siendo esencial el conocimiento del público y la autenticidad para lograr un discurso, mas allá de la mera improvisación.”
Menciono el real significado de la frase de mi crónica de hoy, ya que, la respuesta de mi excompañero trabajo a la pregunta de: ¿Cómo estás?… A mi modo de ver, fue totalmente fuera de foco, preguntándome el, en su inmediata respuesta: ¿Qué te pasa que estas tan viejo y feo?, lo cual sinceramente; si para él, es así; a mí, no me complica. Lo que me complica; es que esa persona a la cual aún sigo considerando un buen orador, no me hubiese respondido lo preguntado de cómo se encontraba en el actual momento de su existencia terrenal, ya que, según él; “Ahora está caminando por el camino del señor”.
Siempre he considerado y lo menciono constantemente; que cuando se hace una pregunta de cualquier índole, “tenemos que estar preparado para la respuesta y asumir esta”, sea del tenor que sea lo contestado, y nos guste o no. Pero no dar de respuesta a una pregunta inmediata. El responder, interpelando, haciendo una pregunta se ha hecho muy común en el último tiempo en políticos de peso en el mundo; no satisfacen ni solucionan lo consultado; y piensan que la opinión pública no se da cuenta. Craso error; el populacho o la calle; como ellos nos llaman, se da cuenta de sus dictámenes y los ridiculiza y por obviedad no los toma en serio y los ven como payasos. Recordemos que una parte del significado del título de esta crónica es:“hablar en público para ENTRETENER a la audiencia”; Ejemplos de Presidentes fuera de nuestra frontera hay unos cuantos, que cumplen ese adjetivo y sinceramente espero, que en nuestra angosta y delgada franja de tierra, sea gobernada por un Presidente que responda a lo solicitado de manera correcta para el bien de tod@s los chilen@s.
HUBERZZA











