El sentido de ser estudiante hoy

ELPROA
El Diario de San Antonio

Cada 11 de mayo, cuando celebramos el Día del Alumno en Chile, quienes somos profesores no solo observamos una fecha en el calendario. Reconocemos un momento que nos invita a volver al sentido más profundo de nuestra labor: acompañar procesos de aprendizaje que son, ante todo, profundamente humanos. Este día nos recuerda que detrás de cada uno de ellos hay una historia que merece ser comprendida.
Ser estudiante hoy no es lo mismo que hace algunas décadas. La palabra “alumno”, que alguna vez definió a quien la recibe, ha dado paso a una comprensión más amplia, la de un sujeto activo, que participa, pregunta, construye y también enseña. Sin embargo, hay una verdad que permanece. Ellos siguen siendo el centro del aprendizaje, y el profesor, desde su rol, guía, facilita y acompaña ese proceso.
Desde la pedagogía sabemos que aprender no ocurre en soledad, sino en el vínculo, en el contexto, en la experiencia compartida. Cada clase es una oportunidad para abrir preguntas, para modelar formas de pensar, para enseñar a hacer y también a valorar lo aprendido. Enseñar no es solo entregar contenidos, es crear las condiciones para que ese aprendizaje tenga sentido.
En la sala de clases conviven múltiples historias. niños, niñas y adolescentes que avanzan con seguridad y otros que dudan, que se equivocan, que necesitan más tiempo o más apoyo. Allí está uno de los propósitos más profundos de ser estudiante: tener la posibilidad de aprender incluso desde el error, de reconstruir caminos y de descubrir nuevas formas de comprender el mundo.
Como profesores, sabemos que muchas veces nuestra tarea no es solo académica. Acompañamos trayectorias, sostenemos procesos y, en ocasiones, ayudamos a reconstruir confianzas. Por eso, este día también nos recuerda que cada uno de ellos es un sujeto de derecho, protagonista de su propia historia y parte fundamental en la construcción de una sociedad más consciente y humana.
Celebrar el Día del Alumno debiera invitarnos a mirar con mayor atención, a reconocer al que participa y también al que guarda silencio, al que avanza y al que se ha quedado atrás, porque cada uno importa.
Ser estudiante es una oportunidad de aprender, de equivocarse, de elegir y de volver a intentar. Y es, también, la posibilidad de construir, junto a otros, un presente con sentido y un futuro donde siempre sea posible comenzar de nuevo.

Yirda Romero M.
Directora Carrera Pedagogía en Educación Diferencial
UDLA Sede Viña del Mar