¿Quién dijo que el invierno es gris? Descubre el «arcoíris» de Nepal y los nuevos habitantes de Parque Tricao

La perdiz roul roul, la codorniz californiana, el monal del Himalaya y el amazonas frentiazul son las nuevas aves que se suman a las más de 50 especies que llenan de vida el aviario de vuelo libre más grande de Sudamérica.
Olvídate del frío y los días nublados. Hay un rincón en la Región de Valparaíso donde el invierno se tiñe de colores brillantes y cantos exóticos. Parque Tricao acaba de dar la bienvenida a cuatro especies que, junto a las más de 800 aves, aseguran transformar tu visita al aviario en una experiencia de asombro y descubrimiento.
Te contamos sobre algunos de los nuevos habitantes del aviario y por qué debes visitarlas:
El monal del Himalaya: un arcoíris con alas
Si pensabas que los arcoíris solo salían después de la lluvia, te presentamos al monal del Himalaya. Originario de las cumbres de Asia y ave nacional de Nepal, este animal es un espectáculo viviente conocido como el «ave de los nueve colores». Su cuerpo parece una paleta de pintor gracias a un plumaje iridiscente único: el macho despliega una variedad de destellos verdes, azules, morados y cobrizos que cambian según le dé la luz del sol, y se corona con un elegante copete verde.
A pesar de su sorprendente aspecto, con un peso de hasta 2,4 kg y una longitud que ronda los 75 centímetros, este animal es un gran superviviente. Tiene una notable capacidad para excavar entre densas capas de nieve con la ayuda de sus fuertes garras, una habilidad clave en las alturas asiáticas para encontrar los pequeños insectos y semillas que componen su alimento
La perdiz roul roul: elegancia y misterio de la selva
Directo desde los densos y húmedos bosques del sudeste asiático llega la perdiz roul roul. Esta pequeña ave terrestre de unos 26 centímetros llama la atención por su marcado contraste físico. El macho luce un plumaje oscuro metalizado coronado por una intensa cresta rojiza, asemejándose a un pequeño y elegante «punk» de la naturaleza. Por su parte, la hembra viste un sutil tono verde oliva que le permite camuflarse entre los matorrales selváticos.
Para alimentarse, se desplaza habitualmente entre la vegetación baja removiendo la tierra con sus grandes garras en busca de frutas caídas, semillas e insectos. Actualmente, se encuentra en estado de vulnerabilidad debido a la deforestación en su tierra natal, por lo que verla en Tricao es una importante oportunidad para conectar con la importancia de la conservación global.
La codorniz californiana: una vecina con mucha personalidad
Aunque su nombre delata su origen en América del Norte, esta ave exótica de unos 24 cm, fue introducida en Chile a fines del siglo XIX y hoy es común verla en gran parte del país, habitando en zonas abiertas con vegetación baja como matorrales y campos.
Es imposible no reconocerla a simple vista gracias al coqueto moño o penacho negro curvado hacia adelante que lleva en la cabeza, sumado a un comportamiento muy activo y su particular canto, atrae la atención de los asistentes.
Su inclusión en el aviario permitirá a los visitantes comprender la historia de las especies introducidas en Chile y cómo se han adaptado a los ecosistemas locales, reforzando la importancia de una gestión responsable de la fauna.