Liderar con inteligencia: IA, calidad y gobernanza en el sistema educativo

ELPROA
El Diario de San Antonio

Durante décadas, la calidad educativa se ha medido fundamentalmente por los resultados de aprendizaje. Hoy sabemos que esos resultados son, en gran medida, el reflejo de estrategias previas: respecto de la calidad de la gestión pedagógica y el liderazgo de quienes conducen los sistemas y las escuelas. La Inteligencia Artificial (IA) irrumpe en ese espacio no para sustituir el juicio directivo, sino para amplificarlo.
La literatura académica reciente confirma una transformación profunda: los líderes educativos están migrando de roles administrativos a perfiles de estrategas tecnopedagógicos. Este cambio no es espontáneo; lo están empujando los propios datos. Según la OCDE, el Digital Education Outlook 2026 advierte que la IA generativa ya permite reducir hasta un 31% el tiempo que los equipos directivos dedican a planificación y gestión de recursos, liberando horas para lo que realmente importa: el acompañamiento pedagógico, la toma de decisiones basada en evidencia y la construcción de comunidades escolares que aprenden.
La UNESCO, por su parte, ha sido categórica en señalar que el futuro de la educación se determinará a partir de decisiones políticas en materia de inversión, pedagogía, gobernanza y principios éticos. Su Marco de Competencias en IA para Docentes(2024) establece que los directivos deben desarrollar capacidad crítica para evaluar herramientas, proteger la privacidad de los datos estudiantiles y garantizar que la tecnología sirva a la equidad, y no la erosione.
En Chile, las señales son alentadoras pero incompletas. La Encuesta PULS 2024, aplicada a directivos de 18 países en colaboración con Fundación Chile, reveló que el 73% de los directivos chilenos declara estar familiarizado con la IA, pero un 33% nunca la ha usado. Esa brecha entre familiaridad y uso es exactamente donde la gobernanza del sistema debe actuar. El informe Potenciando la Gestión Escolar con IA de Educarchile (2025), basado en una encuesta a 147 líderes educativos, muestra que los directivos ya usan la IA principalmente para elaborar informes, analizar datos académicos y optimizar tiempos en tareas repetitivas. Pero el potencial transformador está aún subutilizado: la IA puede sostener dashboards de seguimiento estudiantil, anticipar señales de alerta de deserción, modelar escenarios curriculares y apoyar la retroalimentación al cuerpo docente con una gradualidad imposible de lograr manualmente.
Un avance concreto en esta dirección lo ofrece la Superintendencia de Educación de Chile, que junto a la OEI impulsa una plataforma de IA para directivos que integra datos normativos, financieros y operativos, entregando recomendaciones personalizadas para apoyar el cumplimiento normativo, la mejora continua y un uso más eficiente de los recursos, respondiendo a desafíos de fragmentación de información, carga administrativa excesiva y brechas en las capacidades de gestión.
El horizonte está definido. El Plan Nacional para la Transformación Digital de la Educación, presentado por el Mineduc y la UNESCO en 2025, establece entre sus ejes estratégicos el fortalecimiento de la gobernanza digital con liderazgos en todos los niveles del sistema, y el uso pedagógico de la evidencia y la IA con resguardo ético.
La calidad educativa del siglo XXI no se gestiona solo con buenas intenciones. Se gobierna con datos, se lidera con criterio pedagógico y se potencia con tecnología. La IA no reemplaza a los líderes educativos: los hace mejores, si saben usarla.

Alejandro Pérez, académico e investigador de Educación UNAB