Día del Kinesiólogo

ELPROA
El Diario de San Antonio

En Chile, hablar de salud hoy implica mirar más allá de la atención de enfermedades y avanzar hacia un enfoque que priorice la calidad de vida, la autonomía y la prevención. En ese escenario, la kinesiología ha dejado de ser una disciplina asociada únicamente a la rehabilitación para convertirse en un actor clave a lo largo de todo el ciclo vital, con un impacto concreto en la vida de las personas.
El país enfrenta desafíos sanitarios evidentes. El envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas y las secuelas asociadas a ellas tensionan al sistema de salud y demandan respuestas más integrales. A esto se suma la necesidad de reducir listas de espera, mejorar la rehabilitación oportuna y fortalecer la atención primaria. En todos estos ámbitos, los kinesiólogos cumplen un rol estratégico, no solo en el tratamiento, sino también en la prevención y promoción de la salud.
Sin embargo, existe una brecha entre el potencial de estos profesionales y el reconocimiento efectivo de sus competencias dentro del sistema. Avanzar hacia una mayor autonomía profesional y actualizar el marco normativo —incluido el código sanitario— aparece como una tarea pendiente. No se trata solo de una discusión gremial, sino de cómo el país desarrolla su capital humano en salud para dar respuestas más eficientes y oportunas.
Otro desafío relevante es el desarrollo de especialidades. En un contexto donde la complejidad de las necesidades de salud crece, contar con kinesiólogos altamente especializados permite mejorar la calidad de la atención y responder de forma más precisa a los requerimientos de la población. Esto exige fortalecer la formación continua, impulsar programas de especialización y consolidar estándares que aseguren un alto nivel de desempeño en toda la red de salud.
A ello se suma un elemento clave: el rol de la kinesiología en la prevención. La evidencia es clara en mostrar que intervenir tempranamente reduce costos futuros y mejora los resultados sanitarios. Promover estilos de vida activos, prevenir el deterioro funcional y acompañar procesos de rehabilitación oportuna no solo impacta en la salud individual, sino también en la sostenibilidad del sistema.
En un contexto donde se discuten las prioridades del gasto público, el desafío es avanzar hacia políticas que reconozcan este impacto y que apuesten por soluciones basadas en evidencia. Invertir en prevención, promoción y rehabilitación no es un gasto accesorio, sino una estrategia necesaria para enfrentar los desafíos sanitarios del país.
Chile cuenta con profesionales altamente capacitados y con una vocación de servicio que ha sido clave en distintos momentos, especialmente en contextos complejos. El desafío ahora es generar las condiciones para que ese potencial se despliegue plenamente.
Fortalecer la kinesiología es, en definitiva, fortalecer la salud del país. No solo desde la recuperación, sino desde la posibilidad de vivir mejor, por más tiempo y con mayor autonomía.

Dr Luis Gómez Miranda, director de escuela de Kinesiología UNAB