El fichaje que ilusiona a los hinchas y preocupa a los que saben

Treinta mil personas en el Monumental para recibir a un arquero de cuarenta años que hasta hace dos meses jugaba en la segunda división portuguesa. La imagen es potente, es emocionante y dice mucho sobre lo que el fútbol chileno estaba necesitando. Pero también explica por qué tres leyendas del arco albo decidieron salir a poner paños fríos justo cuando la fiesta estaba en su punto más alto.
Claudio Bravo fue el más quirúrgico. Recordó que Vozinha no brilló en el amistoso ante Chile, el mismo que terminó 4 a 2 a favor de los nacionales, y dejó una frase que debería quedar grabada en cualquier discusión sobre porteros: los grandes arqueros se destacan por la regularidad, no por aparecer en cinco partidos en un año. Y tiene razón. El arco es probablemente el puesto donde la constancia pesa más que el destello, porque la memoria del hincha guarda con lujo de detalle cada error, y en el arco los errores terminan casi siempre en gol. Bravo remató marcando una diferencia que a veces se pasa por alto: jugar un Mundial con Cabo Verde, donde equivocarse no cuesta nada porque nadie esperaba nada, no es lo mismo que atajar en un club obligado a ganar todas las semanas.
Más duro todavía fue el Cóndor Rojas. Habló de lo lamentable del fichaje, pero aclaró de inmediato que no era por Vozinha, sino por el futuro de los arqueros del club. Y ahí puso el dedo en una llaga vieja: Colo Colo siempre fue un club que formó a sus porteros o los trajo jóvenes para que crecieran adentro. Traer a uno de cuarenta, dijo, no suma, apaga, porque los muchachos que venían proyectándose ven llegar a alguien que ya dio lo que tenía que dar, y se desmotivan. Su crítica más filosa, sin embargo, fue otra: le parece absurdo mezclar marketing con rendimiento deportivo, cuando lo que un club debería perseguir es lo segundo.
Y es ahí donde conviene detenerse, porque el marketing deportivo bien entendido no compite contra el rendimiento, nace de él. Un club no construye relevancia comercial sostenible sumando un nombre viral, sino manteniendo coherencia entre lo que muestra hacia afuera y lo que ocurre puertas adentro, en la formación, en la cancha, en el trabajo diario que nadie aplaude. La explosión de seguidores de Vozinha es real y es un activo, nadie lo discute. Pero un fichaje que se apoya principalmente en la exposición mediática de un Mundial, y no en un proyecto deportivo de mediano plazo, corre el riesgo de funcionar como fuego artificial: brilla fuerte, dura poco y deja pendiente la pregunta de qué construyó realmente el club detrás de esa decisión, más allá del pico inicial en redes sociales.
Víctor Loyola aportó un matiz que ordena bastante la discusión. No negó el aporte de imagen que trae el caboverdiano, pero corrigió la puntería sobre quién sale perdiendo. Para él no es Gabriel Maureira, la joven promesa que tomó el arco tras la lesión de Fernando de Paul, sino el propio De Paul. Y agregó algo que cualquiera que trabaje en formación deportiva sabe de memoria: un arquero no crece mirando desde la banca, crece jugando y equivocándose una y mil veces. Los minutos no son un premio, son el método. Sin ellos, la promesa se congela.
Vozinha, por su parte, se mostró completamente ajeno al ruido. Dijo que siempre se sintió capacitado para jugar en un equipo grande y relativizó cualquier exigencia extra con una frase que desarma: para él la presión de verdad no está en el fútbol, sino en no tener nada para comer. Es difícil discutirle eso a alguien que llegó donde llegó desde donde llegó.
El contrato es por seis meses, con una cláusula que puede extenderlo hasta 2027 si suma al menos la mitad de los minutos que restan de la temporada. Esa cláusula es, en el fondo, la más honesta declaración de intenciones de todo el fichaje: reconoce que se trata de una apuesta de corto plazo con evaluación permanente. Y ese es justamente el punto. La pregunta que dejan Bravo, Rojas y Loyola no es si Vozinha va a atajar bien, sino si un club de la magnitud de Colo Colo está tomando decisiones deportivas o decisiones de vitrina. La respuesta empezará a escribirse el 16 de agosto, cuando el ruido se apague y quede solo el arco.
Frano Giakoni
Director de la carrera de Entrenador Deportivo UNAB











