Una errada y peligrosa afición por las redes sociales

Hoy en día es muy normal que muchos expongan su intimidad en las redes sociales; resultando una conducta preocupante, ya  que muchas personas no saben manejar bien  su privacidad y algunos incluso exponen sus roces con otros internautas abiertamente en las distintas plataformas del  ciberespacio.   El poco criterio de algunas personas para conducir sus vidas muchas veces las hace caer en auto atentados sin la necesidad de ser un delincuente o un masoquista en sí, me refiero a la conducta de auto agresión al exponer  su  privacidad  producto de la costumbre de sacar a luz sus intimidades en desmedro de un vivir reservado.
La sobre exposición de sus logros y la poca reserva de su vida privada los expone a todo tipo de comentarios;  y por ende,  si no están  preparados para esa exposición  y para aguantar  un vendaval de todo tipo de opiniones que se harán; lo pasaran pésimamente mal.
       Esta exposición es como un verdadero foro  farandulero o un coliseo romano de exhibiciones intimas  con auténticos depredadores, los cuales  festinan con tus publicaciones.
El ventilar lo más íntimo de tu persona, en lo que involucra y concierne a tus sentimientos, a tus relaciones de pareja, de amistad y familiares, para que lo sepan los demás, no es nuevo; esto, ya lleva bastantes años e incluso la televisión chilena ha dado clases magistrales  en los programas de corte magazinesco y misceláneo del jet set chilensis; sin embargo,  a esos que son llevados a esa arena televisiva  para que lidien entre preguntas incisivas y respuestas defensivas; les pagan y les agrada abiertamente exponerse para dar que hablar.
La ferocidad emocional con la que se incursiona en la vida de los que se exponen en estos programas, es brutal. Con un  público muy despiadado que frecuenta este  moderno coliseo televisivo, los cuales  aprueban o desaprueban con el pulgar al desplumado de turno en esa bizarra pantalla  de emociones; siempre expuestos a los ácidos comentarios de los opinólogos con un diálogo mordaz  y  en algunas ocasiones  tonguero. Estos   son el deleite de los telespectadores fanáticos    y asiduos a estos programas de TV; ver correr las lágrimas de los entrevistados y también de los  entrevistadores, es como ver emanar el sudor y  la sangre  de los magnánimos gladiadores de antaño, ver a un ser humano derrumbado emocionalmente,  es como ver a un luchador derrotado y en vías de perecer en una arena de combate.
       En estricto rigor, cada cual es dueño absolutamente de ventilar su privacidad como le dé la gana, con la salvedad de no victimizarse con los crueles resultados de esta exposición pública al  exhibir  excesivamente parte de sus vidas con publicaciones continuas en las redes sociales; el mostrar y revelar su intimidad por estos medios les pueden provocar numerosas secuelas tales como envidias, criticas mal intencionadas, con malicia, insensibilidades o comentarios incomprendidos o sacados de contexto, o sea, un daño difícil de digerir y más aún, si te enteraras de como satirizan de tu persona  y  las opiniones que emiten de tus publicaciones tus supuestos  amigos de las redes sociales tras bambalinas, te sorprenderías.
       Aprendamos a ser más cautelosos con nuestras interioridades, y nuestro muestrario emocional  ya que el despiadado público del actual “CIRCO ROMANO” generalmente en este país apunta con el dedo pulgar hacia abajo, “por sí, o por no”, cuando ven tus logros; recuerda que vives en Chile,  campeones mundiales de las criticas destructivas y la envidia.
HUBERZZA