La inteligencia artificial y la nueva energía de las organizaciones

ELPROA
El Diario de San Antonio

La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa: hoy está transformando industrias enteras y, con ellas, a las personas que las hacen posible. Según un reciente paper de la OCDE (2024), “Uso de la IA en el lugar de trabajo: oportunidades, riesgos y respuestas de política”, 4 de cada 5 trabajadores afirmaron que la IA mejoró su desempeño y condiciones laborales, con efectos positivos en la salud y en la toma de decisiones.

La industria energética no es la excepción. No sólo porque quienes la conforman deben sumarse rápidamente a la revolución tecnológica, sino porque también es un sector que tendrá estrecha relación con esta expansión digital en el marco de sus desafíos energéticos. Así lo evidencia un estudio de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), en el cual señala que hacia 2035 la IA podría representar hasta un 5% del consumo eléctrico de América Latina, más de 120 TW/h anuales.

Pero la discusión sobre IA no se agota en cuántos megawatts se necesitan para alimentar servidores. También exige repensar cómo trabajamos, cómo lideramos y cómo preparamos a nuestros equipos para convivir con la tecnología. La verdadera transición digital será también una transición organizacional.

Adoptar IA en empresas de energía renovable no es solo incorporar algoritmos: es transformar la cultura de trabajo. Líderes que guían con datos, profesionales que confían en herramientas inteligentes y organizaciones que ven en la IA un potenciador, no un reemplazo. El estudio de Stanford “The Labor Market Effects of Generative Artificial Intelligence”, muestra que tareas de 90 minutos pueden completarse en 30, triplicando la productividad en funciones críticas como reportes regulatorios, contratos o informes ESG.

La oportunidad más profunda está en cómo la IA reorganiza el potencial humano de las compañías: algoritmos que predicen fallas técnicas liberan a equipos de mantenimiento, plataformas que automatizan el cumplimiento regulatorio dejan más espacio a la innovación, y sistemas de seguridad previenen accidentes antes de ocurrir. En otras palabras, la IA no solo genera energía digital, también libera energía humana.

Las organizaciones que adopten la IA integralmente serán percibidas como modernas, ágiles y sostenibles. Y aquí hay un llamado de atención: si la IA se concentra solo en

perfiles altamente educados, la brecha de uso se reflejará en la productividad de las empresas. La inclusión digital debe ser parte del diseño organizacional desde el inicio. “La combinación de capacitación y consulta a los trabajadores está asociada con mejores resultados positivos al implementar IA en el entorno laboral”, señala al respecto el paper de la OCDE. El desafío es cultural.

Jorge Bianchi, VP People & Comms Atlas Renewable Energy