Seguro de cesantía: protección en tiempos difíciles

ELPROA
El Diario de San Antonio

Cada mes miles de trabajadores revisan su liquidación de sueldo y observan distintos descuentos previsionales que reducen el monto final de pago. Entre ellos, uno de los más cuestionados suele ser el seguro de cesantía. Muchos lo interpretan como un simple descuento obligatorio, especialmente cuando sienten estabilidad en su empleo y ven lejano el riesgo de quedar desempleados. Sin embargo, detrás de este aporte existe un propósito profundamente social y económico que a veces pasa desapercibido.

El seguro de cesantía nace con el objetivo de entregar protección financiera a los trabajadores cuando enfrentan la pérdida de su empleo. Su espíritu no es recaudar por recaudar, sino generar una red de apoyo que permita enfrentar períodos de desempleo con cierto nivel de estabilidad económica, mientras la persona busca reinsertarse laboralmente. En términos simples, evita que una familia pase abruptamente de tener ingresos mensuales a quedar completamente desprotegida.

Actualmente este seguro funciona mediante cotizaciones obligatorias que equivalen al 3% de la remuneración imponible del trabajador, considerando, además, un tope imponible reajustado anualmente. Sin embargo, la distribución del aporte cambia dependiendo del tipo de contrato laboral. Según indicadores previsionales publicados por Previred y la información oficial de la AFC Chile, en los contratos indefinidos el empleador aporta un 2,4% de la remuneración imponible y el trabajador un 0,6%. En cambio, en los que son a plazo fijo, el financiamiento es asumido completamente por el empleador, quien aporta el 3%, mientras el colaborador no registra descuento asociado a este concepto.

Esta diferencia tiene una lógica importante. El sistema reconoce que quienes trabajan bajo contratos temporales ya enfrentan mayores niveles de incertidumbre laboral y, por ello, evita cargarles directamente el costo del seguro. A su vez, en los contratos indefinidos se busca generar corresponsabilidad entre trabajador y empleador, fortaleciendo un fondo que permita responder en períodos de cesantía.

No obstante, uno de los principales problemas sigue siendo la escasa educación previsional y financiera respecto a este mecanismo. Muchas personas desconocen que estos fondos son de propiedad individual y que incluso, en determinados casos, pueden ser utilizados, aunque haya una renuncia voluntaria, siempre que existan cotizaciones acumuladas suficientes. Asimismo, pocos saben que el seguro contempla acceso a programas de intermediación laboral, orientación y capacitación para facilitar la reinserción en el mundo del trabajo.

Desde una perspectiva económica, el seguro de cesantía también cumple un rol estabilizador para el país. En períodos de desaceleración económica o aumento del desempleo, este mecanismo permite que miles de hogares mantengan parte de su capacidad de consumo. Esto reduce el impacto social de las crisis y contribuye a sostener parcialmente la actividad económica. No se trata únicamente de un beneficio individual, sino también de una herramienta de estabilidad social.

Por supuesto el sistema no está libre de críticas ni desafíos. Existen debates relacionados a si los montos acumulados son suficientes, respecto a la cobertura efectiva del Fondo de Cesantía Solidario, o sobre cómo adaptar este modelo a nuevas formas de empleo más flexibles o digitales. Sin embargo, más allá de las legítimas discusiones técnicas, resulta importante comprender que el objetivo central del seguro sigue siendo proteger al trabajador frente a uno de los escenarios más complejos en materia financiera: perder su fuente laboral.

En tiempos donde la incertidumbre económica puede aparecer de manera repentina, entender el verdadero sentido del seguro de cesantía se vuelve fundamental. Más que un descuento en la liquidación de sueldo, representa una herramienta de protección social que busca entregar tranquilidad y respaldo cuando más se necesita.

Pablo Morales Director Carrera de Contador Auditor Universidad de Las Américas