Entrevista a Jaime José Mañalich Muxi

Jaime Mañalich. De director de la Clínica Las Condes a ministro de Salud de Piñera Uno y Dos. El ministro de los respiradores. Muy autocrítico y las cosas por su nombre. Hoy entra de lleno a la política política.
Su afirmación reconociendo la precariedad en que vivían algunos chilenos le ha servido a la izquierda como prueba del distanciamiento de la derecha con «el Chile de verdad» ¿Qué opinión le merece tal afirmación?
Esa afirmación fue dicha en el contexto de iniciar confinamientos en áreas muy vulnerables, en las que hacer cuarentena en hacinamiento era una tarea imposible y cruel. De allí se agilizaron las ayudas sociales, monetarias y en especies. Además, partió el programa de Residencias Sanitarias, para que quienes vivían en condiciones en un encierro era imposible, pudieran hacer aislamiento. Creo que pocos agentes políticos han tenido tanta oportunidad como yo de conocer el Chile de verdad, sin dejar de agregar, además, que provengo de una clase media empobrecida.
¿Por qué al Senado y no diputado?
Simplemente porque me pidieron que fuera Senador. Creo tener la experiencia y el conocimiento para aportar en sacar adelante una agenda de salud pública que está estancada, en proponer una discusión basada en datos sólidos y no en opiniones livianas. Asimismo, durante mi vida de trabajo me he caracterizado por hacer que las cosas ocurran, con tenacidad y hablando claro. El Senado requiere ser realmente la instancia donde se avanza a una mayor justicia, y sobre todo, tiene que ser garante de la paz, por la vía del diálogo.
¿Y por qué Evopoli?
Soy independiente, y el cupo disponible para una postulación senatorial en la Circunscripción de la Región Metropolitana, era en ese partido.
¿Y si la CC propone un Parlamento unicameral?
Todos quienes postulan a este proceso electoral en noviembre, contamos con la Reforma Constitucional que señala que si la ciudadanía aprueba un plebiscito que cambie la forma de representación, el cargo podría durar mucho menos que lo que señala la actual Constitución. No veo problema en ello.
Un cientista político dijo que Sichei, usted y unos pocos más eran la nueva cara de la derecha. Es más…a usted lo pronosticó presidenciable ¿Qué tan cerca anduvo?
Durante mis períodos como ministro de Salud nunca manifesté interés por una carrera parlamentaria. De hecho, a aceptación al actual desafío ocurrió al filo del cierre del proceso de inscripción.
La alternancia en el poder que se ha dado en Chile es una muy buena noticia, y ha permitido que emerjan con fuerza muchos liderazgos que permiten ver con optimismo lo que viene.
Lo bueno…no tan bueno y derechamente malo para su gusto de la CC?
Es preocupante que el inicio del trabajo de la Convención Constituyente haya sido tan accidentado y con tantos llamados a saltarse las reglas que determinó el Parlamento a través de una reforma constitucional. Asimismo, muchos de quienes han llegado a esa instancia repudiando el quehacer de los partidos, enfrentan hoy críticas válidas por mostrar los mismos defectos que criticaban.
Asimismo, no se asiste a un proceso con un sello de construcción y diálogo, sino a una defensa de posiciones previas, sin que el trabajo produzca alguna morigeración en los objetivos declarados que varios Constituyentes tienen.
La Convención, para proponer una nueva Constitución al país, es el camino que nos hemos dado para una senda institucional en paz. Esta vía fue ampliamente aprobada en un plebiscito. El fracaso de la Convención es un fracaso país, y no hay plan B. Por ello, el peso que recae sobre los convencionales es gigantesco y, sinceramente, creo que no lo han aquilatado.
La Constitución a proponer ¿es de Jaime Atria?
Hay varias personas, grupos y partidos, que están trabajando ya en los elementos de una Constitución. Atria es uno de ellos. Personalmente, me gustaría que, al discutir los temas de fondo, se tomara como base, peque en realidad no se puede escribir una carta magna desde cero, el proyecto de nueva Constitución que presentó la expresidenta Bachelet al término de su segundo mandato.
Un planteamiento de “ahora sí es el momento de romper con todo y partir de cero” asegura la destrucción de una historia de más de 200 años.
Hasta el 73 en el Senado había verdaderos ‘pesos pesados» de la política chilena independiente de su color partidista. Hoy…a mi juicio…plumas y gallo. ¿Está de acuerdo? ¿Por qué?
Creo que siempre ha habido pesos pesado y pesos pluma. Evidentemente, se recuerda más a los primeros. Sin embargo, es injusto no reconocer que durante los últimos treinta años ha habido gente muy notable que ha hecho mucho bien a Chile desde el Senado. Uno de los problemas más graves que tiene el momento actual de nuestro país es que incluso quienes han servido noblemente, reniegan de su pasado, e influidos por la marea de las redes sociales, creen que un “like” representa una opinión seria, que obliga a cambiar las propias convicciones, e insisto, a simular vergüenza por todo lo construido.
¿Vio «La Batalla por Chile? ¿Panfleto de la Unidad Popular?
La había visto antes y entiendo el documental como una mirada unilateral, como ha habido otras, del desgarro vivido por Chile en los 70. Es un documento antiguo, agrio, que no se hace cargo, como señaló el premio nacional de periodismo, Don Abraham Santibañez, de informar adecuadamente, en sus sombras y esperanzas, de una época tan amarga. Tampoco hay una propuesta de cómo evitar caer en una vorágine de violencia y destrucción.
¿Proyectos de ley en barbecho que espera proponer?
Creo que es imprescindible comprender a Santiago como una región más, una entre pares. No es casualidad que ahora sea una sola Circunscripción, en lugar de dos, como solía. Ello implica que debemos fortalecer los mecanismos de participación ciudadana, independiente que el poder ejecutivo se encuentre en la capital. Los acuerdos respecto a desarrollo, educación, salud, deben ser transversales. Por ello, pienso que la designación en ministerios debe tener un cuoteo regional.
Asimismo, urge sacar adelante la Reforma de Salud, que duerme hace 11 años en el Congreso.
EL combate contra el tabaco, el acceso a remedios realmente más baratos, generar una forma de educación para la salud desde los consultorios, integrar el sistema hospitalario en uno solo, ayudar de manera efectiva a las madres de hogares uniparentales que están dedicadas a la educación de sus hijos, promover un avance feminista que vaya más allá de la entrega de puestos reservados, son iniciativas en las que hay que avanzar.
Kast ¿el Cura de Catapilco de la derecha?
¿Realmente el párroco Antonio Zamorano evitó que Allende ganara la elección presidencial de 1958? Mi opinión es que no, que su votación de alrededor del 3% provino tanto de sectores de izquierda como de derecha. No pienso que el afán de J. A. Kast sea que Sebastián Sichel no pase de la primera vuelta. Representa a un sector conservador, de añoranza, que tiene una difícil cabida en el Chile que experimenta un cambio radical. Hay que escuchar los signos de los tiempos y comprender que hay que escribir un camino nuevo, lleno de incertidumbres, con conversaciones pendientes y necesarias.
Yo…el ciudadano Alejandro Iglesias, paciente del sistema público de salud, fui diagnosticado con una doble obstrucción coronaria. A los dos años eran tres las arterias obstruidas. Hace 19 meses se sumó una disfunción de la válvula Mitral. Y aquí estoy. Esperando. ¿Cómo se arregla la tardanza…la indolencia del sistema público de salud?
Lamento escuchar lo que señala, Don Alejandro. Hemos puesto tanto esfuerzo por resolver las listas de espera. Como señalaba, Chile tiene hoy una capacidad instalada que puede hacer mucho más por quienes necesitan cirugías o tratamientos. La experiencia de hace converger en un solo sistema a los hospitales públicos, privados, mutuales, y de las Fuerzas Armadas es una de las grandes enseñanzas que deja la Pandemia. No podemos volver atrás. Cada persona que necesite atención, debe recibirla cualquiera sea la institución que tenga la capacidad de hacerlo.

Alejandro Iglesias