SEAMOS UN ESPEJO PARA LA JUVENTUD

Las personas mayores son las que tenemos que predicar con el ejemplo y por añadidura, les habremos inculcado poco a poco a nuestros jóvenes un modelo a seguir; demostrando que las metas a largo, corto o mediano plazo, por más difíciles que sean, si se pueden lograr.
El tratar de reinsertarnos laboralmente después de jubilarnos; ya que el dinero de nuestras pensiones es paupérrimo; en una sociedad avasalladora, envidiosa, competitiva, racista y miradora a menos; es una de las tantas evidencias y argumentos DEMOSTRATIVOS que podemos entregar a nuestros hijos y jóvenes cercanos a modo de enseñanza, cuando a estos se les presenta alguna dificultad en sus vidas, viendo muchas veces de forma pesimista estos problemas y no hallando una salida venturosa y adecuada a estos obstáculos.
Las demostraciones de constancia que reflejamos en las actitudes de templanza y resistencia ante las dificultades que nos presenta la vida en nuestro día a día y las muestras de empuje, de reinvención y de no claudicar frente a los inconvenientes que nos aparecen, tienen que ser sí o sí; parte de nuestras personalidades educativas para sermonear creíblemente a esta generación tan mal vista por algunos críticos y pesimistas contemporáneos míos ya próximos a los 60 y más abriles. Tratemos de no caer en opiniones negativas en excesos y de lo mal que supuestamente esta la juventud, ya que, queramos o no; estos son un reflejo de lo errado que hemos estado en su crianza y en su formación.
El encontrar numerosos errores en su forma de ser, frente a su individualismo y la personalidad desafiante de ciertos jóvenes millennials; habla mal de muchos pedagogos de jóvenes. Estos supuestos moldeadores o instructores académicos tienen que tener la película clara; ellos son de otra generación, una muy distinta a la nuestra; estos nacieron cuando el mundo ya era digital y son por esencia cibernautas y tecnológicos; ellos NO CONOCEN un mundo sin el internet y por ende, son diferentes a nosotros y menos comprometidos en algunos temas puntuales que interesaban a nuestra generación; no por eso; tenemos que catalogarlos como un pésimo grupo etario sociológicamente hablando.
La frustración es una característica notoria de la juventud e igualmente la impaciencia acompañada de una gran auto estima e idealismo, y esto muchas veces se contrapone a un relajo preocupante, manifestado en el poco esfuerzo que ponen para solucionar sus problemas, necesitando de un remesón emocional para que cambien de actitud.
Cuando los longevos demostramos con hechos que la vida no es solo el internet y que las frustraciones se combaten enfrentándolas y dando el paso, por muy difícil que este sea; se los heredamos y legamos un ejemplo a esta generación. Inculquémosles que ellos tienen más potencial del que creen, destacando sus virtudes, pero haciéndoles ver sus limitaciones objetivamente, sin atacarlos para que no se lo tomen a mal, después de ese ejercicio (también recomendado para todas las generaciones), hagan que ellos reflexionen y formen una estrategia para superar sus supuestas limitaciones.
Ojo; cuando estos jóvenes, dueños del futuro ecológico y social; meditan y razonan, logran cambios sustanciales en provecho directo de todos e incluso de los que censuran tácitamente y critican en demasía a estas generaciones de cibernautas.
HUBERZZA











